Miguel Ángel López Farías

Evidentemente el foco se encuentra en las elecciones federales del 24 y de refilón nos asomamos a la CDMX, un apéndice de votos que juega y con mucho peso. Arriba de 6 (casi 8 en el padrón) millones de sufragios activos es lo que cotiza la chilangada… en la canasta se juega la jefatura de gobierno,16 alcaldías 66 diputados locales.

Hoy, Morena es la mandamás, pero nada promete que el 24 repita, ya sin la mitad de alcaldías y con una baja en aceptación, Morena se dispone a ver hundir su Titanic.

¿Quién para la ciudad? Los apurados empujan a Omar García harfuch, el policía mayor, Clara Brugada de Iztapalapa, Rosa Icela Rodríguez, secretaria de seguridad ciudadana federal, algunos despistados mencionan a Marti Batres (el Fernández Noroña del barrio).

Lo cierto es que solo dos de ellos tienen con que, Rosa Icela y Harfuch, de los dos, la titular federal es quien más experiencia en asuntos de gobierno posee… pero el reto no es el nombre, sino que Morena, como marca, viene arrastrando un serio desprestigio en la capital, producto de el hartazgo y de la suma de muchos errores y su peor manejo en momentos de crisis.

Pero afirmar que morena perderá, así, sin más reflexiones, es aventurado, pues necesitaríamos que la oposición muestre una figura competitiva, que genere la atracción suficiente entre estos grupos de capitalinos fastidiados y ese es el problema, que los y las que han levantado la mano son de estatura muy pequeña , inofensivas, solo un par de ellas podrían generar ese revulsivo, Jorge Gaviño, diputado local y hombre de varias batallas, Lía Limón, combativa alcaldesa de Álvaro Obregón y fin de la cuenta, quienes digan que quieren, está bien, pero solo son un chiste.

El mayor obstáculo para la oposición defeña descansa en que consigan construir una auténtica maquinaria de guerra en torno a una figura que empate con los ciudadanos, una con credibilidad entre la clase media, pero con voz progresista, convincente para aquellos que no votan, pero que padecen lo que la ciudad muestra como signos de decadencia.

Si no se consigue ese molde, Morena, sencillamente utilizaría la torpeza y entraría caminando a ayuntamiento y por ende, se sentiría de nueva cuenta en la presidencia.