Miguel Ángel López Farías

Es impactante, cierto, suena bien y se escucha muy “bravo” el que un periodista como Jorge Ramos de la cadena Univisión se levante temprano y se apersone en las mañaneras y le diga al presidente AMLO un categórico “Usted es el presidente con las peores cifras de criminalidad. El primer año es el peor que cualquier año de Peña Nieto, Fox, Salinas de Gortari y de Zedillo. ¿Cuándo va a haber resultados? ¡¡Bravo!!

Un periodista muy valiente y que sabe atacar con términos lapidarios, tiene razón el señor periodista, las cifras no favorecen a esta administración y va a pasar mucho tiempo para que veamos un cambio en este camino de balas y muertes. Pero bien haría este distinguido personaje que vive en los Estados Unidos, en estudiar con detenimiento y profundidad el desastre que se vive en México y que reúne una serie de elementos que arrancan en el país en donde el tal Ramos paga impuestos, los Estados Unidos.

Dejémonos de tibiezas, ni el presidente AMLO ni los que vengan podrán cerrar este capítulo de sangre sin la participación de Washington, entendiendo que de los del norte se esperaría un papel menos alcahuete en el capítulo de las drogas, su consumo, el lavado de dólares, la venta de armas y la manera en como allá, e la Corte que sea, dan trato VIP a los capos que van cayendo, todos, por cierto, de lengua y nacionalidad mexicanas, ningún gringo.

Jorge Ramos ganaría el Pulitzer si abriera su interés profesional en escarbar el como la gran maquinaria del crimen organizado se aceita con miles de millones de dólares provenientes de lo que él define como su país, los Estados Unidos y no es tema de desviar la mirada de lo que aquí ocurre, lo cual debería preocuparnos a todos, y con mayor razón a muchos gobernadores, presidentes municipales, políticos de muchos colores que son los padrinos de cartelitos y cartelotes, o sea, si exigimos explicaciones al presidente que sea con un piso más parejo sobre el papel que muchos actores efectúan en esto de andar protegiendo y beneficiándose del  canallesco negocio de las drogas.

Señor Jorge Ramos, la paja en el ojo ajeno es algo que debería rotular en su oficina, pues aunque tenga razón en sus cifras, mucho bien le haría a las reglas del equilibrio periodístico el que también volteara al país en donde vive, los Estados Unidos, la nación que blanquea su rostro con grandes brochazos de maquillaje para mostrar una cara de ser los que no participan del multimillonario festín de dólares que ellos, por la compra de enervantes, se crea, claro, es mejor para Jorge Ramos culpar a los sucios narcos de aquí, todos salvajes y con armas en mano, dispuestos a destazar a sus enemigos y andar en trocas, escuchando al Komander y sus narcocorridos mientras beben Buchanan’s y se periquean, a voltear a ver a un hombre blanco de Wall Street en traje, sea inversionista o abogado, se pasean entre la elite de la sociedad gringa, mientras traman formas de ir acomodando las bestiales ganancias por la venta de armas o de drogas.

¿No acaso estamos hablando de lo mismo señor Ramos? ¿O allá, como en la Casa Blanca no le darían acreditación para soltarle alguna pregunta- afirmación o lo que sea a Trump para que explique el por qué su nación sigue siendo la alberca de consumo de drogas más grande del planeta y por consecuencia, la lavandería más poderosa de narco dólares?

En serio señor Ramos, nada le dice el que tan solo en el 2017 la cifra de muertos por consumo de opioides en su país haya llegado a los 27 mil. Si señor Ramos, tiene razón, aquí en México la cosa esta de la patada, pero ayúdese con ese espíritu reporteril a que la historia se cuente de manera redonda, vaya e investigue allá, en donde usted vive. ¿Se atreverá? 

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