Miguel Ángel López Farías

¿Qué significa el que la “revolución nos haga justicia?”, si nos enfocamos en las libertades y sus reglas democráticas, digamos que se cumpliría el primer sueño de Francisco I. Madero, bien o mal, los mexicanos tenemos hoy en día un sistema ya no tan salvaje para escoger a quienes nos deberán gobernar, que lo hagan mal o sean un completo fraude, eso ya es tarea del ciudadano y su afinidad a la mala vida y corta memoria.

En una visita panorámica encontramos edificaciones sólidas producto de esa “revolución armada” de 1910. Dicho proceso social no solo no ha concluido, sino que terminó siendo una especie de Frankenstein político, una maquinaria que elevó los privilegios de unas cuantas familias, sacaron a los Diaz y llegaron otros apellidos, la injusticia social ha sido una gastada bandera de gobiernos en distintas épocas, pero sin resolver, ni tantito, la precaria situación de millones de mexicanos…

Esto no es producto de la casualidad, sino de una fina estrategia que se basa en una ecuación muy simple, ni a los gobiernos de antes ni al actual les interesa que el pobre deje de serlo, sino, el concepto de revolución o transformación se agotaría y con ello sería el

Fin de la clase populista, un campesino pobre u obrero de principios del siglo pasado no es tan distinto al de ahora, solo que las dádivas han cambiado, pero los ingredientes que los mantienen en esos niveles de subsistencia son prácticamente los mismos y me refiero a la educación, para ser más preciso, a la instrucción escolar.

Cierto es que en aquellos años de la revolución era común que la gente no supiera leer ni escribir, sus condiciones eran terribles y vivían sujetos a la voluntad del hacendado o el rico empresario… rara vez eran dueños de algo y ellos y sus familias podían perder la vida hasta por una simple gripa… su voluntad llegaba hasta donde el patrón mandaba… y con la llegada de sus “libertadores revolucionarios” pasaron a ser carne de discursos y de partidos políticos… fue un cambio de amos.

¿Existe alguna diferencia entre los que hoy saben leer y escribir pero que no deciden por sí mismos? Es crudo, pero la maldición enraizada en este país tiene que ver con esa cultural inconsciencia del ser nacional.

Desde el proceso revolucionario se fueron dejando las semillas de la negación al cambio, a la transformación. La revolución mexicana tuvo sus luces, eso es innegable, pero en sustancia es un fraude, pues los iluminados no han cesado, los vendedores del discurso de que ahora si los pobres saldrán de esa miseria continúan vigentes y peor aún, mejorados en los sistemas de la limosna y la cooptación de voluntades. 

Con Plutarco Elías Calles se habló de Maximato, pudo imponer y controlar a por lo menos dos y medio presidentes… hoy ,ese espíritu goza de actualidad, pero sobre la base de los mismos pobres intelectuales que aceptan que ese es la ruta, siendo que llevamos poco más de cien años sin aprender la lección de una patriotera revolución mexicana.