Miguel Ángel López Farías

Día mundial de la tierra, 22 de abril, ese es el tema, pisamos la sexta extinción de lo conocido en el planeta. El cambio climático no es un chiste, todos los sufrimos y seguirá ocurriendo, el saldo lo pagarán, primero, los más pobres, segundo, todos.

Una herencia que maldecirán los más pequeños ofrezco una disculpa por no descansar en el tema de la agenda, ¿En serio alguien creyó que López obrador se comportaría como respetuoso de la constitución?

Solo los ilusos se desilusionan. Y siguen apostando por quien habrá de llevarlos a la ruina… pero el punto que debería a acentuarse es el destino climático a México le tocará pagar con más inundaciones o sequías más agresivas.

Pero para ejemplos prácticos, somos como las ranas en la olla con agua.  Pronto estaremos hirviendo. Las señales están a la vista acoplados a esa especie de sonambulismo social que entorpece la razón, total, nada pasa hasta qué pasa lo peor.

Y ni hablar de lo que en este gobierno de la “cuatro te” se produce: flujos de desconocimiento y torpeza para entérale al tema, díganme si no, se acerca la cumbre sobre cambio climático, el presidente de los EU Joe Biden encabeza los esfuerzos por generar la anhelada meta de 1.5 grados de calentamiento máximo.

La cumbre convocada por Biden es este jueves, 40 líderes se verán las caras virtualmente, a Washington le preocupa recuperar el liderazgo en este y otros temas que fueron dinamitados por el innombrable Trump, el siamés del mexicano… en la mesa digital estará López obrador, llega sin ningún tipo de puente previo con la Casa Blanca, pues como lo hemos dicho en distintos “picotazos”, la comunicación entre el de Palacio Nacional y de la sala oval está muerta.

Biden no desea saber sobre su vecino del sur y aquí se busca crear una narrativa para la propaganda oficial de que todo está bien. Biden no comprende que es lo que en México está sucediendo, pues lejos de fortalecer aspectos como el T-MEC y el respeto a los inversionistas, ha encontrado muchos bloqueos de quien cada vez más se asemeja a un Chávez o Maduro. 

En el papel del combate al cambio climático, el gobierno de México juega a el aislamiento, un camino en sentido contrario a lo que muchos más países efectúan, aquí, se ha optado por expulsar a los generadores de energías limpias, aquí se insiste en la explotación de consumibles fósiles, los programas de reforestación o de cuidado del agua son una mala broma.

Aquí, para un solo hombre y sus esbirros importa no perder las lecciones así tengan que vender la constitución o el alma al diablo, y el Apocalipsis por el cambio climático que lo resuelvan nuestros hijos .si es que sobreviven.