Miguel Ángel López Farías

Dicen que son dos cosas que no se pueden ocultar, el dinero y el amor, le sumaré una más, la estupidez.

No suelo adjetivar de esa manera mis picotazos, pero en este caso se trata de una descripción y aplica para aquellos que, teniendo la responsabilidad de que el metro funcione, no lo hagan.

No escupiré «al aire”, vamos sin fobias, pues.

Lo ocurrido el sábado pasado en la línea tres del metro, dirección indios verdes – universidad es la desgracia más «cantada» que se tenga registro. Este su servidor, usuario de esta línea he venido reportando, tanto en este espacio, como en las diferentes plataformas digitales lo que el pasado fin de semana tuvo como conclusión, un «accidente» por alcance entre dos trenes, un ser humano que pierde la vida, una chica, y decenas más heridas, y no se imagina el calvario para millones de usuarios.

Desde mayo del año pasado (pueden checar mi Twitter) denuncie las constantes fallas de todo tipo y a toda hora en dicha línea tres, ha sido el ensamble de una bomba de tiempo que finalmente estalla (duelen las similitudes de las advertencias de la línea 12 previa a su colapso, ¿Alguien es capaz de escuchar?).

Nos cansamos de advertir que algo no estaba bien, que no «era normal» los retrasos… el tic tac de las tragedias estaba en marcha y muy al estilo de esta 4T, la muerte se asomó para cerrar el trato con los irresponsables servidores públicos.

Si, ya sabemos, en una democracia sana, con gobiernos honestos, las renuncias y las órdenes de aprehensión ya hubiesen aparecido, pero en esta función no cabe más que la protección y el silencio, la más grosera complicidad entre mafiosos, entre criminales (abejas asesinas protegiendo a la reina).

Exprimamos el sentido común, la falla en este tramo había sido reportada desde el viernes anterior al choque, un tramo de cableado de la señalización que se quemó, no servía, los conductores de los trenes entraban a un túnel sin las indicaciones precisas de frenado o advertencia de que otro carro estuviese detenido… lo que se comenta es que el servicio debió haberse suspendido, hasta que se reparara la falla, pero se optó por continuar con la marcha   a baja velocidad…repito, sin señalamientos, a ciegas.

El director del sistema, Guillermo Calderón, abyecto servidor de la 4T, protegido de Florencia Serranía (la que abandonó el mantenimiento de la línea 12), debería haber instruido la suspensión del servicio ante las fallas en ese tramo, pero no lo hizo, Guillermo Calderón está obligado a presentar su renuncia y en este momento rendir declaración ante el MP.

Pero eso no ocurrirá, en lugar de dar la cara, deciden correr a un sub director de operaciones, ojo, no al de mantenimiento, sino a quien más experiencia ha acumulado en el sistema, Alberto García Lucio va para afuera y el resto de la estructura se mantiene intacta… ¿Y el de mantenimiento?

Alguien es responsable de cambiar lo que no sirve, de quitar el cable quemado y poner uno que funcione, ¿No?

Increíblemente, en el cuarto de crisis de la doctora cocinan la versión de un sabotaje, no aprenden, pues nos recuerda a aquella senadora de morena, Margarita Valdez, quien aseveró que «unas personas habrían movido la ballena para que se cayera la línea 12».

Y la voz sabia de los usuarios se preguntan, ¿Por qué esto no pasaba antes?

Es neta, ni cómo ayudarles.