Miguel Ángel López Farías

15 meses para prepararse y la tormenta perfecta ya pega en suelo mexicano sin que se tenga rutas de evacuación. Cierto, la 4T no introdujo el coronavirus al país, pero vaya que ayudo la crisis en el sector salud y la falta de medicamentos aumentando el nerviosismo de inversionistas los cuales ya golpearon a la bolsa de valores.

15 meses en donde se ha privilegiado una rara política, con barniz de ocurrencias, de actos de magia y de dosis mañaneras para marcar una agenda de ficción mientras el país se enfrascaba en territorios inhóspitos de violencia y desempleo, la tormenta perfecta viene de la mano del desplome del precio del petróleo, noqueado a un peso fortachón, pero con pies de barro, y si, no es culpa de este gobierno que Rusia y Arabia Saudita se enganchen en una guerra por la producción de crudo, pero las decisiones tomadas con Pemex hicieron más vulnerables las finanzas al punto de que acumula una lista de pérdidas que nos deberían preocupar a todos, pues mientras la 4T se concentró en una fallida guerra en contra del huachicoleo, nuestro rescate de la soberanía se escurrió por otras grietas, gracias a pésimas decisiones sobre Pemex.

15 meses sin que se entendiera bien a bien el grito desesperado de las mujeres en todo el país, hasta que llegó el epicentro de este terremoto de buganvilias que rompen el concreto, hasta que las mujeres hicieron lo que nadie se había atrevido, retar frontalmente a un poder que se instaló en el más rancio discurso del siglo 19.

Estamos en medio de una tormenta económica, social, sin que la economía reaccione, con un desplome en los niveles de aceptación del mandatario, queda pues esperar que en el Olimpo de este gobierno se acepte de una vez por todas que se falló en el arranque, que la curva de aprendizaje ha sido más prolongada de lo que se esperaba, y aún opera el tiempo a favor de este gobierno, pero la cuota de confianza se está desdibujando rápidamente, lo que muchos anunciaban como una serie de nubes negras son ya una realidad, el clima está para cualquier desastre y solo queda esperar a que en un acto de humildad y de gobierno de estadistas se haga lo que se tenga que hacer para enderezar la nave. Pues estamos próximos a repetir una de esas crisis que todo arrasa, que todo contamina, que empobrece aún más. El fin de la luna de miel concluye ahora. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here