- El ganso heredará un país insano en temas fundamentales como salud, educación, economía y seguridad
Arturo Suárez Ramírez
Cada que comienza un sexenio siempre sube la expectativa de que será el bueno, sobre todo cuando se trata de la llegada de otro partido a la presidencia de la República, como mexicanos nos hemos metido en una espiral interminable, quizá es ese laberinto del que hablaba el poeta Octavio Paz que nos hace albergar esperanza, pero como si fuera una broma macabra siempre terminamos por decepcionarnos y cuando nos pega la realidad nos damos cuenta que poco hemos avanzado y que seguimos extraviados o casi no nos hemos movido, eso ha sido la vida del país por lo menos desde el año 2000, pero hoy más que nunca estamos al filo del despeñadero.
Que conste que no se trata solo de víscera porque afortunadamente ahí están los números y las evidencias que ponen a cada quien, en su sitio, y no, Andrés Manuel López Obrador no tiene lugar junto a Benito Juárez, Francisco I. Madero o Lázaro Cárdenas, ya está su nicho en la historia junto a Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. En este sexenio hemos retrocedido en temas fundamentales como la salud, la economía, la educación, la inseguridad a pesar de que el ejecutivo goza de altos porcentajes de popularidad. ¿Eso de que le sirve al ciudadano de a pie cuando no hay medicamentos?
La salud es un tesoro para la ciudadanía y estamos muy lejos de llegar a tener un sistema como el de Dinamarca, siguen faltando los medicamentos, según las investigaciones hay 11.2 millones de recetas sin surtir o que se hace a medias, eso pone en jaque a los pacientes con enfermedades crónicas degenerativas, faltan materiales quirúrgicos y las citas con médicos especialistas siguen siendo espaciadas, la espera es hasta de ocho meses. Uno de los grandes errores que marcará a esta administración fue la desaparición del Seguro Popular que no era la solución pero que funcionaba porque daba servicio a 53 millones 530 mil 359 pacientes, pero engañaron al presidente y crearon el INSABI que resultó peor y quedó exhibido durante la pandemia del SARS-CoV-2 que dejo 334 MIL 240 muertos. En algún momento la justicia debería alcanzar a los responsables.
Esos resultados ponen a la 4T al final de la fila del rubro de salud, con todo y la corrupción que había el sistema no funcionaba tan mal comparado con estos tiempos en que desde Palacio Nacional nos recetan la cantaleta que ya se terminó la corrupción, eso no justifica jugar con la vida de los gobernados.
El otro tema en el que miles han perdido la vida ha sido a manos de la delincuencia porque simplemente no hay estrategia, se trata solo de una narrativa que busca construir lo que la realidad nos arrebata, ya van 158 mil 98 muertos y falta más de un año para que termine este sexenio que ya es el más violento incluyendo a las dos últimas administraciones, eso significa el fracaso del gobierno al que se le dieron las herramientas que solicitó como la creación de la Guardia Nacional y sus tareas policiacas, lo mismo que el Ejército y la Marina que no regresarán a los cuarteles. Es verdad que Felipe Calderón los sacó a las calles, pero López Obrador les dio más poder político y económico, pero lo realmente importante no lo resolvieron, seguimos teniendo territorios perdidos como en las guerras, masacres, cárteles operando, corrupción, incapacidad y muertos que se cuentan por miles.
La economía mexicana depende en gran parte del capital privado, es decir un 80% de la inversión en promedio, contra 20% del gobierno, y esta hostilidad y cambio de reglas ha generado un desplome en la inversión, suman incluso meses consecutivos a la baja en su comparación anual. Antes de la pandemia, en 2019, la economía se contrajo 0.1%, el peor año desde 2009, ante las malas señales enviadas desde el gobierno.
En cuanto a educación otro fracaso más de AMLO, Al carecer de una estrategia general para atenuar el brutal impacto de la pandemia, el tema de la educación quedó soslayado a un papel secundario por parte de las autoridades educativas federales y por supuesto del mismo presidente de México. La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha tenido dos titulares en lo que va de este gobierno, Esteban Moctezuma y Delfina Gómez, quienes han quedado por debajo de las expectativas, principalmente esta última por carecer de las capacidades profesionales y la experiencia en el servicio público para estar al frente de esa dependencia que es vital.
Con una gran lista de fracasos en rubros fundamentales de la vida del país, de verdad estamos dispuestos a una continuidad cómo dice el Ganso desde su púlpito mañanero. Nadie se salvará del desastre que están dejando los que se dicen diferentes, la herencia será una carga muy pesada para el que llegue, aunque sean de su bando no habrá armarios suficientes para esconder tantos esqueletos y el sexenio venidero no será suficiente para resarcir tanta destrucción…















