• Con los gobiernos de la 4T, pura demagogia populista y continuidad del abandono al campo. El recorte presupuestal de 4.7% al Presupuesto al agro mantiene el fracaso en la producción de granos básicos
  • Desde la administración pasada se aniquila nuestra autosuficiencia alimentaria la cual se ubica en 44%. Donald Trump podría endurecer su política en el tema de los aranceles y hasta cerrar las fronteras a la importación de alimentos por parte de nuestro país, alerta UNTA

Guillermo Pimentel Balderas

En entrevista con este reportero, el profesor Álvaro López Ríos, Secretario General de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), fue categórico y directo al reflexionar sobre la posibilidad de que México pueda sufrir de hambruna (nos acercan a las puertas del infierno) en caso de que el gobierno de Claudia Sheinbaum no tenga propuestas de desarrollo agropecuario y de políticas públicas para el sector primario.

Consideró que es una de las dificultades que posiblemente se enfrentarán con el “Segundo Piso de la Transformación”, debido a que no tienen recursos, no tienen ideas, no tienen propuesta, y las que han hecho, parece que son “propuestas de saliva”, porque carecen de soporte económico presupuestal.

“Lo que hemos oído hasta el momento son solo discursos académicos… No se puede producir alimentos con saliva en este país; se requieren recursos y políticas de fomento, se requiere crédito, subsidios productivos, no solo sociales, que no rompen el círculo pernicioso de pobreza  y pobreza extrema”.

El profesor López Ríos expuso que en nuestro país puede haber hambruna porque nuestro gobierno “antiliberal” le apostó a la doctrina de la seguridad alimentaria que se basa en la capacidad de los países para importar lo que consumen… pero, “se olvidaron de que los alimentos desde 1982, Estados Unidos los utilizo como un arma en contra de la Unión Soviética, a la que derrumbaron, no por una guerra, sino por la falta de alimentos”.

Acentuó que México debe tener una política de reservas alimentarias como lo  señala la FAO (Food and Agriculture Organization, por sus siglas en inglés o Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ONUAA), que cada país debe de producir cuando menos el 75% de sus alimentos y nosotros no alcanzamos esa recomendación, pero… “tampoco tenemos una política para sustituir importaciones y, es un absurdo en nuestro país, origen del maíz, de que seamos el principal importador del mundo en 2024, al desplazar a China; pero, da la casualidad de que este país asiático tiene una población 14 veces mayor que la nuestra, y es una vergüenza que hoy ocupemos ese lugar”.

Enfatizó: “Todo porque el gobierno en aras de aniquilar a los intermediarios, a los que a todos catalogaban como “intermediarios nocivos”… pues hoy no hay quien impulse ni oriente, ni recomiende, ni aconseje a los pequeños y medianos productores a que contribuyan con su producción al mercado interno y a la autosuficiencia alimentaria. Esto es lo que ha estado sucediendo en México”.

Entonces, cuestionamos: ¿“Habría la posibilidad de que el gobierno de Donald Trump cierre las fronteras de Estados Unidos con México a la importación de alimentos por parte de nuestro país?

Tras una leve pausa, dijo: “Si, efectivamente, en las discrepancias que tiene el próximo presidente Trump con México, avienta por delante el tema del narcotráfico, el tema de la migración, pero sin duda que las exportaciones agroalimentarias del país vecino se pueden convertir en una gran arma de presión contra el gobierno de México para doblegarlo, para asumirlo en las tareas y en la posición que quiere Trump”.

Advirtió: “Y, ese es un grave riesgo, los aranceles, porque encarecería los alimentos y es un grave riesgo de que de repente nos digan (los gringos) no hay exportaciones agroalimentarias para México y entonces, nos pueden poner de rodillas, en el mejor de los casos y, en el peor, nos pueden empinar”.

Y, preguntamos: ¿Los funcionarios designados en las instituciones de apoyo al campo… son los adecuados…?

Respondió: “Desde que conocí la designación del secretario de Agricultura (Julio Berdegué Sacristan), por ejemplo, dije que era un buen académico, neoliberal por cierto, pero un pésimo candidato en función de que no es alguien que conozca el país, no es alguien que haya vivido en México, y bueno, yo creo que se cometió un error en cuanto a que le apuesten a la formación académica y científica de un personaje, pero sin el conocimiento y sin la experiencia y, la vivencia de estar en su país”.

Entonces, agregó: “Yo creo que es una mala desición y dije que concedíamos el beneficio de la duda, pero pues en la vida, los académicos que he conocido no siempre aciertan a tomar medidas y a hacer propuestas de desarrollo agropecuario y de políticas públicas para el sector primario.

“Es una de las dificultades que posiblemente enfrentaremos. No tienen recursos, no tienen ideas, no tienen propuesta, y las que han hecho, me parece que son propuestas de saliva, porque carecen de soporte económico presupuestal. Lo que hemos oído hasta el  momento, son solo discursos académicos… No se puede producir alimentos con saliva en este país, se requieren recursos y políticas de fomento, se requiere crédito, subsidios productivos no solo sociales, que no rompen el círculo pernicioso de pobreza  y pobreza extrema”.

Al tocar el tema de las organizaciones campesinas, el luchador social y agrario refirió que la UNTA con el gobierno pasado padeció un holocausto inexplicable. Que el 96% de las organizaciones agrarias fueron borradas del escenario rural merced a la condena pública que hacia López Obrador de todas y de todos los dirigentes.

“Lo inexplicable, esta en que no hubo ninguna valoración de quienes podían hacer las cosas bien y quienes no; entonces, eso abrió paso, primero a que el 94% de las organizaciones desparecieran de la vida económica del campo en México. Y, segundo, eso dio un paso más a que en el campo tuviéramos problemas de inseguridad, en cobro de piso en varias ramas de producción, como los limoneros, los aguacateros, los ganaderos, los productores de maíz, sorgo, trigo, etcétera…”

Otro problema, agregó, es que eso dio paso a que la inseguridad se acentuara en el campo porque las organizaciones de una u otra manera eran un dique de contención a la violencia y a la inseguridad, porque llegábamos a los lugares más apartados con presencia institucional. Eso redituaba que gente del campo se involucrara y se enganchara con el tema económico; pero hoy, el gobierno no tiene presencia institucional en todo el territorio nacional.

“Las organizaciones entraron en una ruta de extinción, yo lo llamé el holocausto de las organizaciones campesinas, y hoy se incrementa la superficie agrícola occiosa porque ya nadie le quiere arriesgar ante el temor del crimen organizado de que llegue y les cobren de todo. Se incrementó la baja en la producción, y por lo tanto, crecieron las importaciones, sobre todo de granos”.

Consideró que, sin duda, todo esto debe ser corregido (por el gobierno de Claudia Sheinbaum) porque la existencia de las organizaciones sociales (que quedan) contribuyen a impulsar la producción, a darles seguridad a los productores de que tienen el amparo de sus organizaciones y que éstas hacen esfuerzos por representarlos, ante un gobierno que canceló el 94% del presupuesto que había en programas de impulso de fomento productivo.