· La verdadera era de Trump se caracteriza por un giro radical hacia el nacionalismo, la proliferación de mentiras como herramienta política, la polarización de la sociedad
· Trump supo aprovechar el descontento de amplios sectores de la población que se sentían olvidados por las élites políticas. Bajo el lema de “America First”
María Escalante García
La presidencia de Donald Trump marcó un antes y un después en la política estadounidense y mundial. Más allá de sus logros y controversias puntuales, la verdadera era de Trump se caracteriza por un giro radical hacia el nacionalismo, la proliferación de mentiras como herramienta política, la polarización de la sociedad, el rechazo al comercio libre y el mercado, y un discurso que estigmatiza a los inmigrantes, además de una coartación de la libertad a ciertos grupos.
Desde su llegada al poder, Trump supo aprovechar el descontento de amplios sectores de la población que se sentían olvidados por las élites políticas. Bajo el lema de “America First” (Estados Unidos Primero), su administración se centró en un nacionalismo agresivo que colocó al país en una posición de desconfianza hacia sus aliados tradicionales y las instituciones multilaterales.
Hace pocos días Trump, reafirmó su compromiso con el movimiento antiaborto durante la multitudinaria “Marcha por la Vida” celebrada en Washington. En un mensaje grabado y reproducido ante miles de asistentes, Trump prometió que continuará apoyando las causas pro-vida durante los próximos cuatro años.
“En mi segundo mandato, volveremos a defender con orgullo a las familias y los derechos de los no nacidos, protegiéndolos de los ataques de la izquierda radical contra las iglesias”, dijo.
La “Marcha por la Vida” de este año, marcada por el mensaje de Trump, reforzó la centralidad del aborto como uno de los temas más discutidos en el ámbito político y social de Estados Unidos, dejando en claro que este seguirá siendo un punto crucial en la agenda pública durante los próximos años.
A esto se suma que Donald Trump, ordenó cortar los fondos federales dirigidos a financiar o promover el aborto electivo. Su orden ejecutiva subrayó que desde hace casi 50 años el Congreso ha promulgado anualmente leyes que impiden una financiación federal a la interrupción voluntaria del embarazo.
En el arte también
En una decisión que ha generado controversia en los círculos artísticos y académicos, la Galería Nacional de Arte de Washington confirmó el cierre de su oficina de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI). La medida obedece a la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, que busca limitar las iniciativas basadas en diversidad y formación sobre temas de raza en instituciones públicas.
La oficina de DEI, creada para garantizar la representación de diversas comunidades en las exposiciones, programas educativos y procesos de contratación de la Galería, fue vista como un avance importante hacia una mayor inclusión en el mundo del arte. Sin embargo, con la firma de la orden ejecutiva, las actividades enfocadas en abordar desigualdades históricas y fomentar un espacio más inclusivo quedaron en la mira de un gobierno que consideraba estas políticas divisivas y contrarias a los valores tradicionales estadounidenses.
Críticos de esta decisión señalan que el arte es, por naturaleza, un reflejo de las realidades sociales y culturales. Argumentan que cerrar una oficina destinada a promover la equidad limita la capacidad de las instituciones para representar de manera auténtica a la sociedad contemporánea. Por otro lado, los defensores de la medida insisten en que estas iniciativas fomentan divisiones artificiales y que las instituciones culturales deben centrarse exclusivamente en la calidad artística.
Pretencioso
En un hecho que generó reacciones en la comunidad internacional, la Casa Blanca emitió un comunicado elogiando el papel del presidente Donald Trump en la liberación de cuatro mujeres soldado israelíes que se encontraban en manos de Hamás. Este acontecimiento se enmarca dentro de un acuerdo de alto el fuego alcanzado en el enclave palestino de Gaza, que puso fin a días de intensos enfrentamientos en la región.
“El mundo celebra que el presidente Trump haya conseguido la liberación de estas valientes mujeres”, señaló la Casa Blanca en su declaración oficial, subrayando el compromiso del mandatario con la seguridad de Israel, un aliado estratégico de Estados Unidos en el Medio Oriente. Según el comunicado, el presidente jugó un rol clave en las negociaciones diplomáticas que facilitaron el intercambio, destacando su capacidad para ejercer presión sobre las partes involucradas.
El acuerdo de alto el fuego, mediado con la ayuda de Egipto y Qatar, incluyó la liberación de las cuatro mujeres a cambio de la entrega de prisioneros palestinos. Este tipo de intercambios no es nuevo en el conflicto entre Israel y Hamás, pero siempre está rodeado de tensiones políticas y emocionales. En esta ocasión, la intervención estadounidense fue presentada como un triunfo para la política exterior de la administración Trump, que constantemente destacó su apoyo incondicional a Israel.














