La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, uno de los documentos más valiosos de Francia por su contribución a la historia mundial, así como por su interés patrimonial, se exhibe desde este miércoles en los Archivos Nacionales de París.

Surgida de los debates de la Asamblea Constituyente (1789-1791), y vinculada al contexto revolucionario de la época, este texto fundacional abolió el Antiguo Régimen y puso los cimientos de la sociedad francesa y los regímenes políticos venideros.

La Declaración de los Derechos (“Bill of Rights”) de 1689, en Inglaterra, sirvió de fuente de inspiración a este documento, de la misma forma que las constituciones redactadas en las colonias inglesas de América del Norte antes de que se convirtieran en Estados Unidos.

Sustentada en los derechos naturales, la Declaración de 1789 es considerada como la concreción del espíritu de la Ilustración, movimiento cultural y filosófico que se extendió por Francia desde 1680 hasta la Revolución.

Voltaire, Rousseau, D’Alembert y Diderot habían muerto, pero sus ideas contrarias a los valores del Antiguo Régimen penetraron en la opinión pública, lo que motivó la redacción de esta Declaración, tal como atestiguan los cuadernos de quejas de 1789.

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