En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente la pandemia de COVID-19. Miles de personas se vieron en la necesidad de trasladar su trabajo a casa con los riesgos que esto implica en materia de ciberseguridad. Uno de los más comunes son los ataques contra los protocolos utilizados por los empleados para acceder a los recursos de la empresa.

¿Pero dónde está el riesgo? Es muy sencillo. Los atacantes prueban diferentes nombres de usuarios y contraseñas hasta encontrar la combinación correcta para entrar a los recursos corporativos.

El Protocolo de Escritorio Remoto (RDP, por sus siglas en inglés) es quizá el más popular, ya que se utiliza para acceder a Windows o a los servidores.

«Después de la migración al trabajo remoto, los ataques de fuerza bruta contra este tipo de protocolo crecieron significativamente en todo el mundo en comparación con el período prepandémico, aunque hubo una caída en el último trimestre de 2020”, explicó Kaspersky.

En el caso de México, en 2020 se registraron 98 millones de ataques.