Pienso que lo correcto y lo incorrecto

son conceptos confusos.

Isaac Asimov

Arturo Suárez Ramírez /@arturosuarez

Claudia Sheinbaum le debe toda su carrera política a López Obrador, la rescató y protegió cuando fue jefe de Gobierno del DF y se desataron los videoescándalos en los que se vieron inmiscuidos René Bejarano “el señor de las ligas”, su entonces pareja Carlos Imaz, Rosario Robles y sus relaciones con el empresario Carlos Ahumada. Desde el 2000 Sheinbaum Pardo acompaña a López, es fiel e incondicional obediente a los mandatos de su jefe, no hace nada sin que se enteren en Palacio Nacional o que le llegue la instrucción.

Con eso de la sucesión presidencial que se ha anticipado como nunca y las grandes alas que le dio el tabasqueño al nombrarla como su consentida, que eso no está a discusión, la jefa de gobierno se ha mimetizado con su mentor, el discurso es el mismo, pero con la característica de tono débil, secunda cualquier idea de la 4T y se da permisos de entrarle al juego de la peligrosa división llamando a diputados y adversarios “traidores a la patria”.

Hace un año le daba cuenta en este mismo espacio del trabajo que ya hacían publicistas y especialistas de la imagen para convertirla o por lo menos hacerla parecer candidata, así se conformó un equipo para apuntalar su imagen, sobre todo luego de la paliza que la oposición le metió en la Ciudad de México donde perdió nueve de las 16 alcaldías. Después López Obrador la invitó a sus giras a placearla en los estados donde prácticamente es una desconocida y en Iztapalapa le levantó la mano como si fuera la candidata.

Claudia ha tenido todo el apoyo desde Palacio Nacional, no solo del mismísimo presidente López, sino por su consorte Beatriz Gutiérrez Müller quien es una de sus principales promotoras y obviamente quien le habla al oído al Pejelagarto, así conformaron un frente de apoyo entre las gobernadoras de Morena de Guerrero, Evelyn Salgado, de Colima, Indira Vizcaíno, de Baja California, Marina del Pilar Ávila, de Tlaxcala, Lorena Cuéllar, y de Campeche, Layda Sansores y otras como Rocío Nahle, Tatiana Cloutier y un grupo de legisladoras que la impulsan fuerte.

Aunque el asunto se complica porque a pesar de las salidas constantes para promover a candidatos, pero que en realidad es la promoción de su imagen, a pesar de la exposición mediática, a pesar del apoyo presidencial, simplemente no conecta como su maestro porque no tiene ese carisma ni arrastre que tuvo por más de 20 años López Obrador.

Aunque le griten “¡presidenta, presidenta!” en una guerra de porras Sheinbaum Pardo es de cartón y ve, sin poder hacer nada, como se va diluyendo su capital político ante el otro tabasqueño.

Ahí están las últimas encuestas donde bajó tres puntos, al pasar de 52 a 49 por ciento de abril a mayo, con ese nivel de aprobación, la jefa de gobierno empata su registro más inferior, observado en mayo de 2021, Claudia no sale bien parada, además de que sus pecados la persiguen y por más que se vista con trajes típicos, use a la virgen de Guadalupe, coma tacos de canasta en la calle, ande en bicicleta, limpie con trapito en mano el Metro o salga en la portada de revistas rosas, simplemente no conecta, menos con las tragedias que generaron víctimas que la persiguen.

En el pragmatismo del presidente López Obrador no se va a tentar el corazón y si los números no le dan la va a bajar de la carrera, el presidente ya le ha hecho varios desplantes como no recibirla y no hacer caso de la propuesta de poner a Omar García Harfuch en la SSPC y recientemente el reclamo por el retraso de la conexión del metro capitalino con el Tren México-Toluca… pero mejor ahí la dejamos.

Entre palabras

¿Y la vacuna “Patria”?

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Hasta la próxima.