Es un error capital teorizar antes de tener datos.
Insensiblemente uno empieza a torcer los hechos
para que encajen con las teorías, en lugar de las teorías
para que encajen con los hechos
Sherlock Holmes
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Los coches bomba no son de utilización reciente ni exclusivos de las organizaciones criminales o terroristas. Según los registros, el primero habría ocurrido en Wall Street, Nueva York, en 1920, frente al edificio de J.P. Morgan, dejando 38 muertos y otro tanto de heridos. Desde entonces, se han utilizado en países como Líbano, Irak, Afganistán, Colombia, Irlanda del Norte, España, Italia, Pakistán, Sri Lanka, India y, aunque no quieran aceptarlo, también en México.
No es poca cosa lo que sucedió la noche del domingo en Zacatecas, donde un coche bomba estalló y dejó 10 personas lesionadas. Claro que, desde los gobiernos, primero el estatal y luego el federal, buscaron minimizar el caso. No quieren que se hable de terrorismo, no quieren que se toque el tema de que Zacatecas es un estado que vive en terror y es gobernado por la 4T, esa que juró pacificar al país.
Los casos parecidos datan de 1994, en Guadalajara, y se le atribuyeron a un grupo de narcotraficantes. Luego se incrementaron durante la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón, y ni cómo negarlo. En los sexenios de la 4T tampoco ha sido la excepción, sobre todo con aquello de la estrategia de brazos caídos de López Obrador, con sus “abrazos y no balazos”, donde los grupos criminales se hicieron de más territorios.
Con Claudia Sheinbaum se han dado por lo menos dos casos con ese tipo de artefactos, pero oficialmente no han sido registrados de esa manera, sobre todo porque, según ellos, la violencia va a la baja y eso no les viene nada bien, y menos cuando acaba de pasar el segundo informe de actividades. La información es incómoda para el poder, sobre todo cuando no puede administrarla a conveniencia.
Les molesta que les pregunten en la mañanera, pero el periodismo no está para esperar el boletín oficial ni para repetir lo que desde Palacio Nacional consideran oportuno; está para interrogar, contrastar y exigir respuestas. Mientras existen señalamientos sobre quiénes podrían estar detrás del atentado, Sheinbaum decidió no adelantar información y pidió esperar al informe que este viernes dará el Gabinete de Seguridad desde la entidad.
¿Por qué esperar? Porque en la 4T pareciera que la información debe salir cuando y como conviene al gobierno, pero la realidad no espera a la mañanera. Y cuando el poder pretende dosificar la verdad, el periodismo tiene todavía más razones para preguntar. Porque cuando el poder decide qué se puede preguntar, qué se puede decir y cuándo se puede informar, el problema ya no es solamente la violencia: también es el silencio.
Zacatecas no llega a este episodio de violencia de la nada. Desde hace años, el estado vive una disputa entre grupos del crimen organizado que ha dejado homicidios, desapariciones, extorsiones y comunidades enteras bajo el miedo. La violencia se convirtió en parte de la cotidianidad y, aunque desde el gobierno se presuman cifras a la baja, basta con mirar lo que ocurre en distintas regiones para entender que el problema sigue ahí.
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Hasta la próxima.










