Escribo por el placer de contradecir 

y por la felicidad de estar solo contra todos. 

Milan Kundera 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. Los días van y ya estamos en pleno proceso electoral que culminará el próximo año con la jornada electoral, la realidad es que los partidos políticos no han podido levantarse del severo fracaso del 2018, siguen en la lona, no son oposición, están desarticulados y de acuerdo a los escenarios no les va a ir nada bien en lo que viene, siguen apostando a los errores de la 4T y que estos lleven a sus brazos al electorado, pues nada más falso. 

La crisis partidista es ya añeja y se agudizó por los fracasos de los gobiernos del PAN y del PRI, sobre todo de estos últimos que fueron obscenamente corruptos, eso fue uno de los catalizadores del crecimiento de López Obrador y Morena que terminaron no solo por ganar, sino por borrarlos de la contienda, luego de las Cámaras y prácticamente de la vida política del país, se los dijo el presidente que estaban “moralmente derrotados” y así siguen. 

Un ejemplo de la sumisión de los partidos, son los gobernadores del PRI, varios de estos parecen más afines al lopezobradorismo que al perfil del priismo, son serviles, agachan la cabeza ante el mandatario, los tiene tomados y así decide, sabe que ellos bailan al son que él les toca, y bueno podría entenderse en un contexto de inicio del sexenio, pero el tiempo ya pasó y el siguiente año habrá elecciones en sus estados y van a entregar la estafeta a los morenos, ni las manos van a meter. 

En el caso de los panistas, comienzan a dar destellos de querer levantar la mano, de exigir, de inconformarse porque la Federación no les cumple, los ningunea, los trata mal en temas como el combate al crimen organizado, la pandemia, los recursos y la crisis económica. Ahí van sobre todo en el norte y el bajío del país. Pero el estigma es muy grande y se agudiza con la figura de Felipe, aunque esta fuera del PAN, no se puede disociar el apellido Calderón del baño de sangre del 2006 al 2012 del blanquiazul, de Genaro García Luna y su banda, en cualquier momento se los van a recordar, porque no se han podido lavar la cara. 

Por si algo faltara para los azules, la reaparición de Ricardo Anaya es un acto a todas luces de oportunismo y de hipocresía, este personaje fue el factor fundamental para que se rompiera el PAN en el 2017 y luego en el 2018 con su imposición como candidato, les mintió, pactó y al final los traicionó, por él se fueron los calderonistas, que tampoco eran alternativa ante la aplanadora en que convirtieron a Morena. 

Hay mucha suciedad en los partidos políticos, sobre todo en los sexenios priistas y panistas, por eso el presidente López todos los días tiene regresiones al pasado, porque ahí está cómodo, no se habla del desastre del presente, de la corrupción de los suyos, de sus muertos, de su guerra contra el crimen no declarada pero que ahí está. 

Mientras los partidos no se reinventen y no logren traer al presente al presidente, una narrativa que a la opinión pública le abra los ojos, avanzaran muy poco o nada, están señalados y esperar que el electorado corra a sus brazos por los errores del inquilino de Palacio Nacional, es un error. Eso no va a pasar. 

Entre palabras 

En Palacio Nacional se dan clases de periodismo, de redes, de sociología, de historia, de arte, de literatura, de relaciones públicas, de catecismo y de moral.  Y… ¿De buen gobierno para cuándo? 

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. 

Hasta la próxima. 

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