En mi opinión, es mucho mejor entender el universo
tal como es que persistir en el engaño,
a pesar de que éste sea confortable.
Carl Sagan
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Faltan unos meses para que termine la administración de Andrés Manuel López Obrador y ya solo dirige el tiempo, está dedicado a la campaña política y al proceso qué habrá de entregarle a México al presidente número 80, y claro que el tabasqueño quiere que sea de su partido para que le cubra la espalda del tiradero de muertos y atrocidades qué va a dejar el presidente más humanista, claro dicho por él.
En este mismo espacio, ayer le daba cuenta de cómo el tal molécula (así en minúsculas) le decía al presidente qué era un gigante, que López está a la altura de personajes como Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón o Benito Juárez, nada más falso y más sembrado para encender a las redes sociales, desviar la atención de los temas trascendentales que no les va a dar tiempo de resolver
Aquel gigante qué despacha en Palacio Nacional no quiso contestar nada sobre los desaparecidos en Jalisco de cinco jóvenes, solo burlas como lo hicieron los anteriores gobernantes. ¿Esa es la actitud de un gigante? Esa respuesta se inscribe en el “yo por qué” de Vicente Fox, en calificar a las víctimas como “daño colateral” igual que Calderón o la frivolidad de Peña cuando desaparecieron a los 43 normalistas de Ayotzinapa. Incluso hace recordar al viejo líder de la CTM Fidel Velázquez qué no oía lo que no le convenía.
Este sexenio ya es el más violento con sus historias macabras, con narcotraficantes qué se mueven a su antojo y bloquean carreteras, que violan que asesinan, que cobran piso, que se entrevistan con presidentes municipales como en Guerrero, ajustes de cuentas más lo que se acumule esta semana, son capaces de hacer que se maten entre los secuestrados, descuartizan cuerpos y los tiran como basura, claro que el gigante de la historia se levanta muy temprano únicamente para recibir un parte de guerra y luego a contar bonitas historias desde la mañanera, pero cuando vienen las críticas se victimiza, se tira del caballo para que lo levante su ejército de aduladores.
Pero los juicios de la historia serán implacables con el gigante, los muertos se siguen acumulando ya suman más de 160 mil muertos, justificado en aquella mala broma de abrazos y no balazos, con eso no se reconforta a las viudas, a los huérfanos o a las madres qué incansables buscan a sus hijos, con ellos es la deuda no con los políticos, con ellos qué también son pueblo y le creyeron en la pacificación del país, para ellos el gigante les regala muecas, burlas e indiferencia.
Insisto, la deuda es muy grande con esos grupos con los que el Pejelagarto no ha querido reunirse, solo atina a decir que no le gusta dar shows o que se mancha la investidura presidencial. Su lugar no es con Juárez, ni Morelos, menos junto o Hidalgo, su lugar está con los enanos como Fox, Calderón o Peña… pero mejor ahí la dejamos.
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Hasta la próxima.













