Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura

que nos mantiene andando

cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo

Julio Cortázar

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Luego de perder la elección del 2006 ante Felipe Calderón, López Obrador nos enseñó su verdadero rostro de intolerancia, desde entonces agudizó la polarización entre los espurios y los legítimos, así entendía el Pejelagarto el momento histórico que logró aglutinar a pensadores, periodistas, científicos artistas y una larga lista que luego tomaron distancia. Como suele suceder al tabasqueño se le calienta la boca y llamó “pelele” a Felipe Calderón Hinojosa, lo repitió por lo menos 25 ocasiones más.

Cada quien tendrá su opinión sobre Calderón y sus acciones, la mía es que ha sido el sexenio más pavoroso en muertes y violencia, claro porque ya terminó, y Calderón es un tipo prepotente de mano dura, intolerante y verdaderamente conservador que le hizo mucho daño al país, pero ese es tema para otra columna. El asunto es que varios de los calificativos que utilizaron para estigmatizar a los que entonces eran gobierno, bien se les puede aplicar ahora.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una de las definiciones que se encuentran sobre la palabra: “pelele, es una persona débil o de poco carácter, que se deja manejar por los demás muy fácilmente”. Si Felipe Calderón lo fue, el subsecretario de Salud y encargado del frente contra el SARS-CoV-2 Hugo López-Gatell es lo mismo.

López-Gatell es la muestra del servilismo en un régimen donde el culto a la personalidad del presidente está presente en todo momento, le gusta la adulación y el subsecretario lo sabe hacer con maestría, es la reencarnación de la anécdota “¿Qué hora es? Las que usted diga señor presidente”, eso pinta de cuerpo entero al personaje más nefasto de la 4T, sobre el que pesan las muertes de muchos mexicanos.

El mismo presidente le tiene mucha confianza, pero también sabe que será Gatell el que tendrá que cargar con las culpas de la pandemia, ellos fueron los que llamaron a abrazarse y salir cuando todo se veía sombrío, ellos fueron los que no usaron el cubrebocas mandando los mensajes equivocados, él fue el que dijo que la fuerza del presidente era moral y no de contagio, el que se sumió en el fracaso de su estrategia, el que negó las vacunas para los más jóvenes y una larga lista que nos tiene en los primeros lugares a nivel mundial de muertes con 302 mil 390 y de contagios con 4 millones 545 mil 683.

Es verdad que la sociedad tiene una gran responsabilidad que cada quien toma las decisiones sobre su vida, pero el Estado está obligado a ser rector, ¿Si no para qué queremos gobierno?

A Gatell ya lo denunciaron ante la Fiscalía General de la República quien deberá reiniciar una carpeta de investigación por el fallecimiento de dos personas que padecieron Covid-19 y verificar si el subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, Hugo López-Gatell, tiene alguna responsabilidad por actos de omisión.

Seguramente la FGR que dirige Gertz Manero hará todo para proteger a López-Gatell, sin embargo, quedará como precedente de uno de los responsables de la gran tragedia que vive el país. Ya sabemos que se dirán perseguidos, se dirán víctimas de una campaña de los medios, de los conservadores, pero la evidencia está ahí y los responsables tienen nombre y apellido… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

¡Aguas! Con la libertad de expresión, esa no está conjurada en una sección de la patraña que se llama “¿Quién es quién en las mentiras?”. Esa no la consiguió la 4T, pero si puede ser el marro para demolerla.

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Hasta la próxima.