Aquellas personas que piensan que lo saben

todo, son una gran molestia para aquellos

de nosotros que lo estamos intentando.

Isaac Asimov

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

El nivel educativo del país siempre ha sido tema inacabado, ni los priistas, ni los panistas lograron el objetivo, en los dos sexenios anteriores las pruebas de evaluación por país nos han colocado en los últimos lugares en materias como matemáticas y comprensión de lectura, eso no ha cambiado con la 4T, la pandemia por el Covid-19 y la suspensión de clases agudizó el problema, se habla de un rezago educativo de por lo menos diez años para regresar al pobre nivel que se tenía, eso sí, hay una propuesta para hacer grandes cambios que buscan un adoctrinamiento político social como en Cuba, Venezuela y hasta China, países que admiran en la actual administración.

Este asunto se da en un contexto enrarecido por el mismo presidente López Obrador luego de su fracaso con la Reforma Eléctrica, con un clima politizado y de persecución para quienes no estén de acuerdo con su 4T al grado de llamar “traidores a la patria” y no solo a los legisladores, sino la estrategia se ha vuelto pareja. Con un proceso electoral en seis estados donde pueden ganar las seis, ya se perfila la gran elección del Estado de México del 2023, considerada el laboratorio de la presidencial del 2024, ahí estará Delfina Gómez por mandato de López Obrador, porque para ellos nunca ha sido prioridad el tema educativo.

La semana pasada corrió el rumor de la salida de la profesora Delfina, aunque ya está cantada eso sucederá en los próximos meses, mientras tanto la intención es seguir teniéndola en las giras del presidente, que aparezca lo más posible en la mañanera y por su entidad como lo hizo el fin de semana pasado por Chimalhuacán, eso sí, sin dejar el cargo, por eso en su comparecencia en Cámara de Diputados, donde debería dar una explicación de por qué terminar con las Escuelas de tiempo Completo, sus correligionarios la arroparon para que la oposición no la maltratara.

Delfina Gómez Álvarez es la peor secretaria de Educación Pública que ha tenido el país en los últimos tiempos, y claro que hay material para competirle como los de Peña Nieto que nombró a Emilio Chuayffet y Aurelio Nuño, tampoco hicieron un buen trabajo y menos con la Reforma Educativa que dejó a México en el lugar 100 de 144 países de acuerdo al Reporte Global de Competitividad, es decir por debajo de Chile, Panamá y Brasil en relación a otras naciones de América Latina, de acuerdo al estudio.

La simple sospecha de corrupción en un secretario de Estado en una administración donde se dan golpes de pecho y afirman que se terminó la corrupción, debería ser motivo para ser removida o entregar la renuncia, pero López Obrador sabe premiar a quienes lo patrocinaron por años. Así en enero de este año el Tribunal Electoral ratificó la multa de más de cuatro millones de pesos a Morena por financiación irregular, Gómez Álvarez fue señalada por retener el 10% del salario de trabajadores de Texcoco cuando fue presidenta municipal, por espacio de tres años lo que representa 10.8 millones de pesos ilegales para financiar campañas. Obviamente López Obrador la disculpó y quisieron usar el discurso de misoginia y violencia de género para defenderla, pero con eso de que el presidente ni las ve ni las oye no les resultó.

Cuando inició la campaña política del Estado de México del 2017, la Academia de Periodistas de Radio y Televisión nos reunimos con Delfina Gómez para escuchar sus propuestas, ahí vi a una política limitada, nerviosa y temerosa, sin argumentos. Cuando alguno de los periodistas le preguntaba, ella le pasaba la palabra a su grupo de expertos para que respondiera, por eso no es de extrañar que sea Marx Arriaga, director de Materiales Educativos de la SEP, y no la titular quien presentara un plan para modificar el modelo educativo que francamente suena disparatado y adoctrinador.

En la 4T hay un desdén por el conocimiento, por la ciencia, por las humanidades, hay un tratamiento paternalista con los que llaman el pueblo bueno, ahí están los recortes a las becas, la persecución a investigadores del Conacyt, los ataques a la UNAM, las universidades de López que no se sabe dónde están, qué se estudia y cuánto cuestan. Si por los de la 4T fuera tendríamos una educación de la edad media… Pero mejor ahí la dejamos.

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