Por Judith Sánchez Reyes, enviada
Cali, Colombia.- Con un abrazo y apretón de manos, entre los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Gustavo Petro, quedó clausurada la Cumbre Latinoamericana sobre Drogas que se llevó a cabo en el Centro de Eventos Valle del Pacífico en Cali, Colombia.
Luego del intercambio de opiniones y experiencias entre ambos mandatarios, sus comitivas y observadores de la Organización de las Naciones Unidas(ONU), coincidieron que en América Latina y El Caribe
la guerra contra el narcotráfico ha fracasado.
Por lo que el presidente López Obrador dijo que «por obligación moral México y Colombia deben ayudar a evitar el consumo de drogas sintéticas, como el fentanilo en Estados Unidos, que cobra la vida principalmente de jóvenes.
«Si aumenta el consumo de fentalino, sería terrible (…) Pienso que aunque no sea un problema nuestro, propiamente, o que no nos afecte de manera directa, debemos de participar en el combate”, subrayó.
Una de las soluciones, dijo, el mandatario federal, es atender las causas, con un nuevo criterio, como luchar contra la pobreza ofreciendo mejores sueldos, y no con medidas coercitivas.
Previamente al anuncio de las conclusiones y acuerdos oficiales de esta Cumbre, López Obrador insistió que México y Colombia no deben optar por el uso de la fuerza para combatir las drogas.
De manera categórica, como lo ha hecho recurrentemente en sus conferencias matutinas, el mandatario federal dijo «no a la Guerra» contra el narcotráfico.
De ahí, dijo, que se debe apoyar al campo en los países latinoamericanos para sustituir la siembra de marihuana, amapola y coca por la siembra de maíz, de frijol, café y árboles frutales
Amor y familia
Por su parte, para el anfitrión, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, si se opta por enfrentar al narcotráfico con una guerra «se va a sumar otro millón de muertos en América Latina» por esta problemática.
«Los que ponemos los muertos los hemos puesto nosotros», recalcó.
Apuntó que México y Colombia son víctimas del narcotráfico y no victimarios, por lo que se debe dejar de ser estigmatizados.
Indicó que el silencio de Latinoamérica ante las directrices de guerra contra las drogas que se implementan desde la Unión Europea (UE), la ONU y Estados Unidos ha sido cómplice en un genocidio.
Indicó que al reducir la demanda de drogas se caería el mercado y se acaba el narcotráfico.
En este punto, recalcó que el
“antídoto» contra el consumo de drogas es el «amor». Además, secundó el valor de las familias.
«Hay sociedades que se van quedando sin amor, se van rompiendo las familias y es allí cuando aparece la soledad y las sociedades con más soledad son las que más consumen drogas”, dijo coincidiendo con López Obrador.
En su mensaje, el presidente Petro Urrego agradeció a López Obrador por la hospitalidad que brindará México para que se lleven a cabo los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y el ELN, el próximo noviembre en la Ciudad de México.
Lo cierto es que ambos discursos fueron más de corte político que, anunciativo en cuanto a las posibles soluciones para combatir de manera eficaz al narcotráfico.
Lo que si es que Andrés Manuel López Obrador y Gustavo Petro urgieron en la necesidad de cambiar el enfoque para combatir el tráfico y consumo: dejando de estigmatizar a los países donde se cultiva la amapola, la marihuana y la coca y de criminalizacion de los campesinos.
Se apuntó que esta Cumbre en Cali fue la antesala de un «foro definitivo » que, se estima se lleve a cabo en el 2025, al que acudirán países de América Latina y El Caribe para trazar la ruta que sea ejemplo en torno al combate al narcotráfico.
Decálogo final de la Cumbre
Diez fueron las conclusiones de la Conferencia Latinoamericana y de El Caribe sobre Drogas, entre las que destacan:
*Reiterar la necesidad de contrarrestar de manera integral las consecuencias del problema mundial de las drogas y las causas estructurales, primarias, de desigualdad, pobreza, falta de oportunidades y violencia
*Priorizar al desarrollo con énfasis en las situaciones de vulnerabilidad con proyectos de vida sostenible y viables, acordes con las realidades de nuestros países; fortalecer los factores de protección comunitaria, pero sobre todo lograr el tránsito hacia actividades lícitas, sin renunciar al compromiso internacional de aceptar el tráfico ilícito de drogas;
*Implementar políticas para reducir la demanda a través de prevención universal, selectiva e indicada, con atención a la salud mental, a sus adicciones, a la intervención temprana, al tratamiento, a la atención, la rehabilitación, la recuperación y, sobre todo, afinar los programas educativos con campañas donde participen los propios jóvenes
* Romper los vínculos entre el tráfico ilícito de drogas, la delincuencia organizada trasnacional y especialmente el tráfico de armas de fuego y municiones, la tala ilegal, la trata de personas, el tráfico ilícito de migrantes, el lavado de activos y la corrupción
* Crear una Alianza Latinoamericana Antinarcóticos, como lo sugirió Bolivia. Luego de dar por clausurada la Cumbre Latinoamericana sobre Drogas, el presidente Andrés Manuel López Obrador se dirigió al Aeropuerto Internacional «Alfonso Bonilla», en Cali, para abordar el avión de las Fuerzas Aéreas Mexicanas (FAM), que lo trasladaría a Santiago de Chile, donde mañana, en compañía de su esposa, asistirá al aniversario número 50 del asesinato de Salvador Allende, evento que fue una invitación expresa por parte de su homólogo Gabriel Boric.













