Salvador Estrada

El mundo está viviendo una gran crisis: guerras, sequías, pandemia, pero una nueva epidemia ha hecho su aparición y está en la casa de todos, lo mismo en las escuelas, que, en las fábricas, las oficinas y hasta en la misma calle.

Esta nueva epidemia se llama “celulitis”, que nada tiene que ver con la epidermis, sino con la tecnología. Se trata de la proliferación de los “celulares” que ha contagiado en México a 80 millones de usuarios.

El celular no sólo comunica y te da datos, videos, fotos, juegos o pasatiempos, sino también desvincula a la familia por su aplicación durante las comidas.

En los desayunos, comidas o cenas los jóvenes se sientan a la mesa con su celular para ver o enviar mensajes y platicar con sus amigos o cuates de la escuela y a los padres o abuelos, no los toman en cuenta, y si éstos les hablan no los escuchan, no los pelan, su atención es su celular al que recorrer con una habilidad de dedos increíble.

Pero esta epidemia podría tener una vacuna que sanaría de inmediato a la humanidad. Aplicarla correría un gran riesgo, un grave riesgo para todos los usuarios. El INTERNET es la vacuna, y si llegara a aplicarse, se tendría que apagar, descomponer, enmudecer o averiar y quedarían mudos, incomunicados, en todo el planeta. El Internet es lo que da vida a toda la comunicación en la tierra. Es el todo poderoso, y sin él no habría tampoco inteligencia artificial, otro gran adelanto de la tecnología.

Para disminuir la “celulitis”, sin pensar en la vacuna, las familias deben de poner reglas: los tres alimentos se comen sin celular en la mesa o te quedarías en ayunas. La plática es necesaria para integrar a la familia.

Hagamos votos para que el Internet nunca falle y que las familias se logren integrar. Amén.-