Enrico A. Ruiz 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado el uso generalizado de una vacuna contra la malaria entre los niños de África y otras áreas de alta transmisión de la malaria, un gran avance en la larga lucha contra esta enfermedad mortal. La malaria es causada por parásitos que existe desde hace miles de años y se transmite principalmente a través de las picaduras de mosquitos. Mata a más de 400,000 personas en todo el mundo cada año, principalmente en el África subsahariana. Más de 260,000 niños menores de 5 años mueren cada año a causa de la malaria. El camino hacia una vacuna eficaz contra la malaria ha sido largo, y muchas vacunas han mostrado solo una eficacia modesta. La vacuna aprobada por la OMS, llamada RTS, S o Mosquirix, lleva más de 30 años en preparación y tiene por objeto preparar el sistema inmunológico contra Plasmodium falciparum, el parásito de la malaria. Es la primera vacuna que completa ensayos clínicos a gran escala y muestra que puede reducir significativamente la malaria, incluida la malaria potencialmente mortal, en niños pequeños en África, según la OMS. También es la primera vacuna desarrollada contra cualquier enfermedad causada por un parásito. 

En ensayos clínicos a gran escala (desarrollada por la compañía de salud del Reino Unido GlaxoSmithKline), la vacuna previno alrededor de 4 de cada 10 casos de malaria en un período de cuatro años en niños que recibieron cuatro dosis, según la OMS. Además, la vacuna previno 3 de cada 10 casos de paludismo grave. Tras los resultados del ensayo clínico, la OMS recomendó que la vacuna se probara en áreas seleccionadas en Ghana, Kenia y Malawi. Desde 2019, más de 800,000 niños en esos países han sido vacunados a través de estos programas, según la OMS. La vacuna, que se administra en cuatro dosis a los niños a partir de los cinco meses de edad, demostró ser segura y dio lugar a una reducción del 30 % en los casos de malaria grave y mortal, incluso cuando se distribuyó en áreas que usaban ampliamente mosquiteros tratados con insecticida y donde hay buen acceso al tratamiento. 

Actualmente, en áreas de alta transmisión la malaria se controla principalmente rociando las casas con insecticida una o dos veces al año o durmiendo bajo mosquiteros tratados con insecticida. Otro estudio, publicado en septiembre en The New England Journal of Medicine encontró que cuando los niños recibieron un medicamento contra la malaria junto con la vacuna, la combinación redujo la hospitalización con malaria severa en un 70.5 % y la muerte en un 72.9 % en comparación con solo el Medicamento contra la malaria. Por otro lado, un estudio de modelado publicado en noviembre de 2020 en la revista PLOS Medicine, encontró que la vacuna podría prevenir 5.3 millones de casos y 24,000 muertes entre niños de 5 años o menos cada año. Si la alianza mundial de vacunas Gavi determina que la vacuna contra la malaria es de hecho una buena inversión, la organización comprará las vacunas para los países que lo deseen. Actualmente, se están probando otros candidatos a vacunas contra la malaria. Una de estas vacunas, desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford, mostró una eficacia del 77 % en los primeros ensayos clínicos, la única vacuna contra la malaria que superó el objetivo de la OMS de lograr al menos el 75 % de eficacia para 2030. Ahora se están iniciando ensayos a mayor escala con esa vacuna.