Enrico A. Ruiz
Cuando nosotros mismos o un familiar o conocido se enferma, lo notamos porque algo no anda bien. Puede ser que les duela la cabeza o el cuerpo, o que no puedan hacer algo bien, como caminar, ver, o levantar un objeto. También puede ser que no puedan comer bien o respirar, presentar síntomas como vómito, manchas en la piel, o falta de aire. En los peores casos, si no son adecuadamente atendidos, es posible que la enfermedad lleve a la muerte. En algunas ocasiones, esos malestares desaparecían al cabo de un breve periodo de tiempo, espontáneamente, y en otros casos, los humanos observaron que el consumo de algunas plantas ayudaba a mejorar la salud.
Ejemplo de esto es el Sauce, cuyo género, Salix, contiene alrededor de cuatrocientas especies. Esta planta está ampliamente extendida en las tierras frías y templadas del hemisferio norte del planeta. Está documentado que la corteza de esta planta leñosa fue frecuentemente utilizada en lugares como Asiria, Sumeria y Egipto, como remedio contra los dolores y la fiebre. Griegos como el médico Hipócrates escribieron sobre sus propiedades medicinales ya desde el siglo V antes de nuestra era. También los indígenas americanos centraron en ella la base de sus tratamientos médicos.
En 1828 Henry Leroux, un farmacéutico francés, aisló el extracto activo de la corteza en su forma cristalina, llamado salicina. La salicina es ácida en una solución saturada en agua, y es llamada ácido salicílico por esa razón. En 1897 Felix Hoffman logra extraerla de la planta Spiraea, una rosácea también ampliamente distribuida del hemisferio norte. Este extracto demostró ser mejor para la digestión que el ácido salicílico puro. La nueva sustancia, cuyo nombre químico es ácido acetil-salicílico, fue comercializada como aspirina por la empresa farmacéutica Bayer AG.
Otros ejemplos de la gran importancia de las plantas como fuente de medicamentos son: la Menta (las hojas y el aceite se usan como expectorantes, para la garganta y contra el resfriado. El aceite se usa contra la acidez, náuseas, vómitos, indigestión, diarrea y gases), el Taxus (fuente del principio activo de Taxol, una importante droga contra el cáncer. Es un fármaco de los llamados “alcaloides vegetales”, que se utiliza para el tratamiento del cáncer de mama, ovario, y pulmón entre otros), y la Adormidera (planta de la cual se obtiene la morfina, fármaco con potencia analgésica).
Sin embargo, la gran mayoría de las plantas, junto con sus posibles beneficios medicinales, nos son desconocidos. Esto porque el estudio sistemático de las plantas solo tiene unos pocos siglos, es decir, es demasiado reciente, y porque el número de profesionales dedicados al trabajo taxonómico (colectar, describir, nombrar y clasificar a las especies) es muy reducido. Peor aún, eventos como el cambio climático y la contaminación están provocando que muchas de esas especies se extingan antes de que las conozcamos. Extinción significa que desaparezcan para siempre. Según científicos del Departamento de Ecología de la Universidad de Estocolmo, Suecia, tan solo desde el año 1900 se están extinguiendo tres especies de plantas con semilla por año. 500 veces más rápido que el ritmo natural en el que esto ocurre. Hasta ahora, la cuenta asciende a 600 especies.
Esto no quiere decir que nosotros no podamos hacer nada. Cambiando nuestros hábitos de consumo de energía (apagar la luz cuando no se necesita o el televisor si no se le está poniendo atención), y disminuir la generación de basura (menos cartón, plástico, latas, etc.). pueden ayudar a limitar estos efectos. De lo contrario, las cosas no continuarán como hasta ahora. Se pondrá peor…













