Yolanda Jiménez Ramírez/nc

Con un llamado a las autoridades judiciales y gubernamentales del estado de México, así como al propio Presidente de la República, Karen, una madre víctima de la violencia física, psicológica y económica, junto con su hijo, menor de edad, por parte de su expareja, de quien aún no se divorcia, alerta que teme por su vida, la del menor y la de su familia ante la ola de amenazas e intimidaciones que sufre por parte de Gerardo Oliver “N” y su familia, residentes en el municipio de Texcoco y quienes una y otra vez le aclaran que ellos pueden comprar a cualquier autoridad.

Karen de profesión psicóloga, habla para NUESTRA CIUDAD, del acoso y el temor en que viven ella y su familia por parte de su aún esposo quien, incluso, ha llegado a utilizar a su propio hijo, como ella lo señala, “como moneda de cambio.

“La realidad es que me encuentro con mucho miedo, muy temerosa por mi seguridad y la de mi hijo ya que desde hace varios años soy víctima de violencia física, psicológica, económica por parte de Gerardo Oliver ‘N’, el cual al día de hoy está demandado en el municipio de Texcoco en el Juzgado Segundo de lo familiar y en el Ministerio Público”.

Temerosa al hablar ante las amenazas que ha recibido, Karen señala: “Desafortunadamente el año pasado él me golpeó hasta casi matarme, razón por la cual él salió de mi domicilio y desafortunadamente yo no tuve la oportunidad de demandarlo, su familia me amenazó y cuando me decido a demandarlo en febrero del 2022, la respuesta que él tiene es la de sustraer a mi menor hijo de mi domicilio.

“Me demandan injustamente usando personas porque él y su familia han radicado en este municipio de Texcoco la mayor parte de su vida y me han amenazado diciéndome que ellos pueden comprar a las autoridades”.

Tras diversos contactos con la reportera a través de terceras personas, Karen decide hacer público su caso, ese que la tiene oculta junto a su hijo, cambiando una y otra vez de domicilio a fin de huir de su presunto agresor.

La cita en un café. Voltea para todos lados. Consulta una y otra vez con sus abogados vía telefónica. Finalmente comenta estar dispuesta a platicar.

Reitera una y otra vez: “Temo por mi seguridad, temo por la seguridad de mi hijo”.

Refiere que “esta persona (Gerardo Oliver “N”), está demandada y desafortunadamente yo siete meses (estuve) separada de mi hijo, no se me permitió verlo a pesar de yo tener una demanda en el juzgado por violencia familiar. Yo tenía la custodia de mi hijo, me denuncia falsamente después de yo haber vivido una relación de violencia psicológica, física y económica”.

Los ojos se le llenan de lágrimas, la voz se le quiebra, hace constantes pausas para recobrar el aliento y prosigue: “Después de que se lo llevan comienzan las amenazas para que yo no pueda recuperar a mi hijo, después existe una llamada donde él quiere negociar conmigo pidiéndome la casa y el automóvil para que él me pueda regresar mi hijo y al yo decirle que sí él me dice que las cosas no van a ser como yo diga y me cuelga el teléfono.

“Después de siete meses se me hacen válidas las convivencias con mi menor hijo y en la primera convivencia que tuve con él tuve la infortuna de ver a mi hijo en pésimas condiciones, con anemia, infección estomacal y de vías urinarias, cosa que fui al DIF y al juzgado con documentos del área pública por lo cual no regresé a mi menor hijo y lo único que me valió fue que se familia fuera a mi casa de nuevo a amenazarme, a molestarme a amedrentarme y hoy temo por mi seguridad”.

De la misma forma, repite su demanda de auxilio: “Le pido a las autoridades competentes, a las autoridades civiles, al presidente de la República que me ayuden. Estas personas me han dicho que ellos pueden comprar cualquier autoridad, que ellos pueden ir sobre cualquier persona que me ayude a mí, a mi hijo, sobre mi familia, sobre de quien pueda tenderme la mano para que yo y mi hijo podamos tener una vida libre de violencia. Se nos han vulnerado nuestros derechos, el derecho de mi hijo de tener una vida saludable, una vida de recreación, una vida educativa”.

Respira hondo. Voltea a ver a sus alrededores, tal vez con la incertidumbre de estar siendo vigilada, seguida, espiada. Se tranquiliza de nuevo e indica en forma por demás suplicante: “Yo les pido por favor que, al día de hoy, cualquier cosa que llegara a sucederme a mí, a mi menos hijo, a mi familia, a personas que me han ayudado, se pueda ir en contra de Gerardo Oliver N y familia: cuñado, hermano, papás, primos, tíos, ya que todos ellos han acudido a los juzgados a amedrentarme. Ha mandado a personas a meterse hasta a mi casa”.

La angustia le aqueja en todo momento.

Escucha con atención a la reportera y antes de contestar vuelve a voltear a diversos lados. Aparentemente se tranquiliza y continúa: “Les suplico por favor me ayuden, estoy desesperada, muy angustiada. No sé a quién más acudir ya que las autoridades son lentas. Esta persona cuenta con demandas. Una demanda por lesiones en el municipio de Texcoco.

“Yo les pido por favor que me ayuden para que pueda llegas a las autoridades y mi hijo y yo podamos estar libres de violencia, podamos vivir una vida en paz, que me dejen vivir en paz con mi hijo, que nos dejen vivir en paz, que me dejen de amenazar. Yo soy una persona de bien, solamente me dedico a trabajar y a mi hijo”.

Víctima de la violencia familiar que el gobierno pretende erradicar a través de diversas acciones y programas, Karen refiere: “Desafortunadamente caí en una relación violenta, una relación abusiva por amor, por sometimiento, por violencia psicológica. Hasta hoy estoy recibiendo terapia psicológica, la cual también mi hijo tiene que recibir por todo el daño que nos ha causado en todo este tiempo”. De su hijo indica: “Mi niño estuvo siete meses alejado de mí y solamente pude verlo cuando se me autorizaron las convivencias y lo único que vi fue un niño bajo de peso, deteriorado. No lo digo yo, lo dice una nota médica de una institución pública y aun así esta persona sigue arremetiendo contra nosotros. Él (Gerardo Oliver “N”), solamente ocupó a mi niño como una moneda de cambio para que yo me saliera de mi domicilio y le entregara mi auto”, concluye.