Rafael Lulet

La violencia no cesa, ante un país descompuesto por el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción, lo anterior sigue siendo un cáncer sin cura para una nación como México. Décadas de vivir bajo el yugo de la impunidad y del olor a muerte, con el miedo en las calles, las desapariciones, los asesinatos feroces, los feminicidios, entre otros más, al grado de respirar ese ambiente el cual nos rodea a cada momento, lo cual parecemos vivir una especie de película de terror, donde el personaje principal masacra a toda una población desmedidamente, eso es la vivencia de todos los días de una región a punto del colapso.

Tal situación es herencia de los regímenes del sistema neoliberal, donde parecerían haber estado más interesados en generar ese entorno para poder controlar mejor a la población y distraernos de esa manera para hacer a sus anchas todo lo planeado sin tener obstáculos para detenerlos, una especie de shock como en situaciones de bombardeo de una guerra civil, solo equiparable a los ataques de Irak, Palestina o Siria, pero esto acontecido en nuestro país sin tener una guerra civil.

Durante 3 décadas los gobiernos dejaron crecer la violencia a tal grado de salirse de control, pero según se puede observar solo a ciertos niveles, el problema con ello es que el erradicarlo constará otros años más para volver a la normalidad, solo si el Estado se encuentra en el deseo de componerlo, de lo contrario seguiremos viviendo una situación de guerra sin tenerla, con el miedo de ser muertos en cualquier momento o alguien cercano, realmente las administraciones de: Peña Nieto, Felipe Calderón, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Salinas de Gortari, Miguel de la Madrid y López Portillo, han sido Asesinos de millones de Mexicanos, y deberían de ser enjuiciados por eso.

PERO SIGUE EN CAMPAÑA NUESTRO PRESIDENTE

Tiene actualmente la oportunidad López Obrador para cambiar la atmósfera de violencia, pero a cinco meses esta, no cesa; nos encontramos viviendo niveles equiparables a la contaminación ambiental acontecida en los últimos días en la Ciudad de México, sin ver el final de dicha situación, es verdad, seguimos aún respirando pero… ¿por cuanto tiempo?, ¿será necesario esperar a ver una catástrofe para darnos cuenta del futuro esperado?, sí es que lo tendremos; ¿realmente nos merecemos vivir como lo hemos estado haciendo en las últimas tres décadas?, esas preguntas deberíamos hacérnoslas y reclamar lo arrebatado por los malos gobiernos del pasado, feliz se encontraría Ewen Camerón con dichos resultados en México, si viviera.

No cabe duda, la implementación del miedo por medio de la violencia para generar un ambiente de shock y así desviarnos del saqueo descomunal realizada por quienes nos gobernaron, no es más que una traición a niveles sin precedentes y son los mismos hipócritas quienes escupen al cielo para exigir mejores condiciones a la población en la actualidad, el problema se agrava con la poca asertividad del gobierno Obradorista, el cual no tiene ni pies ni cabezas en la directriz de su mandato, eso nos pone en medio, y al final terminaremos con pagar de nuevo los platos rotos.

Realmente vivimos en el peor momento histórico de nuestro país, los traidores desgraciaron la nación, dejándonos en una barranca sumidos entre la impunidad, el miedo, la sangre derramada de millones de mexicanos y la desesperación de no poder ver el final de esta desgracia, ahora el gobierno de un López Obrador quien se obstina en seguir en campaña y no querer o no poder afrontar como lo es, el fracaso de los gobiernos anteriores, para ir resolviendo poco a poco los problemas heredados.

Es verdad, tantos años de shock no desaparecerá en meses, pero estamos deseosos de ver a un presidente quien tome el sartén por el mango y entrar en acción de lugar de ver viejas demagogias al estilo priismo de los años setentas, para ir viendo el cese de una violencia engrandecida que nos ha quitado todo hasta la vida misma, siendo eso, lo peor de nuestra desdicha.

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