· Más de 32 millones de mexicanos trabajan sin seguridad social ni prestaciones, reflejando el fracaso en la generación de empleos formales.
· El aumento de la informalidad laboral evidencia precariedad económica, bajos salarios y falta de oportunidades para millones de familias en el país.
María Escalante García
La economía mexicana continúa mostrando señales preocupantes que afectan directamente a millones de trabajadores. La tasa de informalidad laboral en el país alcanzó 54.8 por ciento durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lo que representa un incremento de 0.5 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. Detrás de esta cifra se esconde una realidad alarmante: más de la mitad de las personas ocupadas en México trabajan sin acceso pleno a seguridad social, estabilidad económica ni garantías laborales.
El organismo detalló que 32.6 millones de mexicanos se encuentran dentro de alguna modalidad de empleo informal, es decir, 583 mil personas más que hace un año. El crecimiento de esta problemática deja en evidencia que el país no ha logrado generar suficientes empleos formales capaces de absorber a la población económicamente activa, pese a los constantes discursos oficiales sobre crecimiento económico y bienestar laboral.
Un problema que refleja precariedad
La informalidad laboral no es solamente un dato estadístico; representa la precarización de millones de familias mexicanas. Quienes trabajan en la informalidad suelen enfrentar jornadas extensas, bajos ingresos y ausencia total de prestaciones como aguinaldo, vacaciones, incapacidad médica o acceso a una pensión digna.
En muchos casos, las personas deben aceptar empleos informales por necesidad y no por elección. La falta de oportunidades formales obliga a comerciantes ambulantes, trabajadores eventuales, empleados sin contrato y pequeños negocios a operar fuera de los esquemas legales y fiscales para poder sobrevivir.
El aumento registrado por el Inegi refleja que las condiciones económicas siguen siendo insuficientes para garantizar estabilidad a la población. Mientras los precios de alimentos, transporte y servicios continúan incrementándose, millones de mexicanos permanecen atrapados en empleos vulnerables que apenas permiten cubrir los gastos básicos.
Jóvenes y mujeres, entre los más afectados
Uno de los sectores más golpeados por la informalidad es el de los jóvenes. Muchos recién egresados enfrentan un mercado laboral saturado, con salarios bajos y pocas oportunidades de contratación formal. Ante ello, terminan incorporándose a actividades sin contrato o emprendimientos improvisados que carecen de protección laboral.
Las mujeres también resienten con mayor fuerza esta problemática. Gran parte de ellas se desempeña en labores domésticas, comercio informal o trabajos de cuidados no remunerados, actividades que históricamente han sido invisibilizadas y mal pagadas. Esto amplía las brechas de desigualdad económica y limita el acceso a derechos laborales básicos.
Además, la informalidad afecta directamente el acceso a servicios de salud. Millones de trabajadores carecen de afiliación médica estable, por lo que cualquier enfermedad o accidente representa un fuerte golpe económico para las familias.
Impacto negativo para la economía nacional
El crecimiento del empleo informal también afecta seriamente las finanzas públicas. Al operar fuera de esquemas fiscales y regulatorios, gran parte de estas actividades no contribuye plenamente mediante impuestos, lo que reduce la capacidad del gobierno para invertir en infraestructura, salud, educación y programas sociales.
A ello se suma que la informalidad limita la productividad del país. Empresas y trabajadores que operan sin acceso a financiamiento, capacitación o tecnología difícilmente pueden crecer o competir en igualdad de condiciones. Esto genera un círculo vicioso de baja productividad, bajos salarios y escaso desarrollo económico.
Especialistas han advertido que el incremento de la informalidad puede ser una señal de desaceleración económica, pues muchas empresas enfrentan dificultades para contratar formalmente debido al aumento de costos operativos, inflación y menor dinamismo económico.













