El 24 de marzo de 1996, hace 25 años, una embolia pulmonar apagó a sus 65 años la voz de la artista conocida como la reina de la canción ranchera, Lola Beltrán, un símbolo de fortaleza femenina y un icono de la música mexicana.

Yo la describiría primero como un ser humano sumamente luchador que logró prácticamente todos los objetivos que ella se planteó, ella quería cantar, quería sobresalir, todo lo que ella pudo albergar en su mente como un posible propósito, lo pudo concretar”, aseguró María Elena Leal Beltrán, hija de la cantante.

Nacida en el estado de Sinaloa el 7 de marzo de 1931, María Lucila Beltrán Ruiz, su nombre original, comenzó a cantar desde muy pequeña.

Irónicamente la trayectoria de la también conocida como Lola La Grande comienza aparentemente alejada de su gran don, pues sus primeros pasos profesionales fueron como secretaria de la emisora de radio más influyente de su época.

“Ella logró trabajar en la XEW en los años 50, se convirtió en la secretaria del director artístico de la emisora y ahí empezó muy hábilmente a foguearse y a estar en contacto con productores, cantantes, artistas, directores y tiempo después despuntó como cantante, fue difícil”, recordó la también cantante, pues asegura que su madre “no nació en bandeja de plata”.

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