El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) proyecta un futuro proceso de licitación de espectro radioeléctrico en el que advierte que es posible que los concursantes interesados en explotar las frecuencias serán empresas no tan relacionadas con aquellas que hoy ofertan servicios tradicionales de telefonía o Internet móviles.
El IFT aprobó esta semana el programa anual de uso y aprovechamiento de bandas de frecuencias del año 2023, el PABF. Este es el instrumento con el cual esa autoridad define de qué manera, cuándo y los niveles de contraprestación económica que aplicará para el uso comercial de las frecuencias de espectro en servicios como radio, televisión, telefonía o Internet, entre otros.
De entre los planes previstos para el próximo año, se destaca que el IFT va con 27 estaciones de radio FM comercial a concurso; también planea entregar cinco canales para televisión pública y confirma que no ha habido todavía una manifestación formal de interés por el canal de televisión comercial con cobertura en la Ciudad de México que un concesionario no pudo pagar este año, por lo que el futuro de ese canal queda para un siguiente ejercicio. En telecomunicaciones una novedad del PABF está en que el regulador irá a concurso con el espectro que AT&T y Movistar han devuelto al Estado en meses y años atrás, pero con bloques de hasta 80 MHz de ancho de banda y para licitarse en regiones geográficas de menor extensión, con el fin de que operadores locales o regionales puedan mejorar sus ofertas al consumidor haciendo uso de ese espectro que el IFT quiere poner en el mercado otra vez.
Pero de entre todo lo que esta autoridad pondrá a concurso en 2023 resalta la disponibilidad de 7,750 Megahertz de frecuencias en las llamadas bandas altas o milimétricas, ubicadas éstas entre los 24 y los 43 Gigahercios de todo el espectro radioeléctrico, y que podrán utilizarse para procesos productivos o de alta precisión, incluso para entretenimiento de nueva generación por su alto poder de transmisión de datos, como pudieran ser casos de uso en armadoras automotrices, minas o plataformas petroleras; hospitales con la telemedicina o aplicaciones de realidad aumentada en el sector turístico.