El estado de emergencia por COVID-19 en Japón quedó levantado este viernes 1 de octubre, en la primera vez en seis meses que la alerta máxima no está vigente en alguna zona del país, aunque se mantienen restricciones para lidiar con la persistencia del virus.

El Gobierno nipón decidió poner fin a la emergencia que estaba vigente en 19 de las 47 prefecturas del país y a otra alerta inferior que afectaba a otras ocho provincias, después de que el país haya experimentado un descenso de los nuevos contagios y haya mejorado la disponibilidad hospitalaria para estos pacientes.

El estado de emergencia en Japón nunca ha supuesto un confinamiento. Las restricciones, que se irán levantando de forma progresiva, afectan principalmente al horario comercial y la actividad de bares, restaurantes y karaokes, así como a la asistencia a eventos multitudinarios o parques temáticos.

El levantamiento de medidas, que dependerá del criterio de las autoridades locales de cada zona, tiene el objetivo de prevenir la explosión de una nueva ola como la de agosto, cuando los casos diarios alcanzaron más de 25 mil 800 en el territorio, inmerso en la celebración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.

Desde entonces, la cifra se ha estabilizado y en la víspera se contabilizaron mil 576 nuevas infecciones a nivel nacional.