Por Rubén D. Arvizu*

Un ser único y maravilloso vive desde hace más de 200,000 años en las aguas del Golfo de California: la vaquita marina (Phocoena sinus). Habitante de este mar interior y sobreviviente a los profundos cambios climáticos de nuestro planeta, esta pequeña marsopa es dueña de una belleza única y un diseño evolutivo perfecto. Con su aleta dorsal alta para dispersar el calor y sus emblemáticos parches oscuros alrededor de ojos y labios, hoy enfrenta su extinción. Este trágico final no ocurre por una fatalidad de la naturaleza, sino por las acciones destructivas del Homo sapiens y la inercia sistemática de los gobiernos.

En abril de 1992, como Representante para América Latina de The Cousteau Society, estuve presente en la residencia oficial de Los Pinos cuando el Capitán Jacques Cousteau y Jean-Michel Cousteau firmaron un acuerdo con el gobierno de México para implementar un Plan de Rescate y Gestión Sostenible para el Golfo de California y Protección de la Vaquita marina. El acto contó con la presencia del gabinete presidencial; yo conservo copia de ese acuerdo.

Jacques Cousteau, el presidente Carlos Salinas, el autor de la nota y Jean-Michel Cousteau – Los Pinos, abril 22 de 1992. (Fotografía Dianne Smith-Arvizu

Ese año, se calculaba que existían aproximadamente 600 vaquitas un número todavía apropiado para salvarla de la extinción, pero seguían muriendo debido a la captura incidental por el uso de redes de arrastre y la pesca ilegal de la totoaba. Este es un pez muy codiciado en Asia y que también está en peligro de desaparecer. La totoaba es apodada la «cocaína del mar» debido a su enorme valor: en China pagan más de $60,000 dólares por un kilo de sus vejigas natatorias ya que se cree, falsamente, que posee poderes sexuales casi mágicos. La participación del cártel de las drogas en el tráfico de totoaba a China ha ido en aumento en los últimos años con la colusión de ciertas autoridades, no solo de México sino de Estados Unidos. San Francisco es el puerto de salida hacia los mercados principalmente de China, cuyas autoridades no están interesadas en solucionar este problema. El plan ofrecía alternativas económicas para los pescadores del alto Golfo de California, como el ecoturismo, una propuesta visionaria y muy adelantada a su tiempo: el desarrollo del turismo sustentable, especialmente durante las temporadas de veda.».  

Pero este gozo se fue muy pronto al pozo. El plan de manejo quedó prácticamente archivado en alguna gaveta, ahogado en la retórica oficial, muchas fotos para la prensa y discursos vacíos, mientras la pequeña marsopa seguía muriendo.  En junio de 1993, el Capitán Cousteau me hizo estos comentarios en sus oficinas de París. Una intensa tristeza y frustración se reflejaba en su rostro: «No se ha hecho nada para salvar a la vaquita, solo me han usado, han abusado de mi nombre y de nuestra organización.»

En mayo de 1993 el célebre caricaturista Gonzalo Rocha, dibujó en las páginas de La Jornada una viñeta capturando proféticamente la inacción oficial ante la crisis ambiental. La imagen era la de una vaca moteada con cola y aletas de pez con un texto diciendo: “En México, no sólo la vaquita marina, la totoaba y las ballenas están en peligro de extinción.” Una nota del autor explicaba que “Como nunca he visto una no sé cómo dibujarla”, además se mostraba al capitán Cousteau con una expresión de pena, sosteniendo a un pequeño ballenato y un funcionario diciéndole a un inversionista “No se preocupe por los ecologistas, solo son unos cuantos, y también desaparecerán». Tres décadas después, esa sátira se ha vuelto una realidad.  

Han pasado seis gobiernos desde entonces y la administración actual continúa con los severos recortes presupuestales al sector ambiental que hizo su predecesor, desmantelando la capacidad de vigilancia y ahora además, disminuyendo el polígono de protección en el Alto Golfo.

Hoy, presenciamos la extinción de esa especie única en el planeta. Una tragedia que podría haberse evitado

*Rubén D. Arvizu. Escritor y ambientalista, asociado de la Nuclear Age Peace Foundation.