Rafael Lulet
Layda Sansores alias “Lady Facturas”, nombrada así porque durante su periodo como senadora, facturaba compras personales al Senado de la República por 700 mil pesos. Quien presidía esa fracción parlamentaria del Partido del Trabajo era Manuel Bartlett, otro controvertido personaje; dejando dicha acción impune. Algunos de los productos que estaban facturados eran: jamón serrano, salmón noruego, vestidos de diseñador, almohadas, cortinas, toallas, entre otros muchos más.
Sansores en sus 18 meses de su gestión como alcaldesa en Álvaro Obregón, entregó de manera directa tres contratos por casi 1 millón de pesos a una empresa fantasma llamada Unfigrad S.A. de C.V., y que se presumía era de “lavado de dinero”, además, hubo otro escándalo, esto, por la construcción de una escalera eléctrica, presupuesto sobrevalorado por 4.5 millones de pesos, así como, denuncias por desvíos de recursos públicos por conceptos de obras públicas, equipamiento urbano y rehabilitación de espacios vía adquisición directa por 127 millones de pesos.
Durante el tiempo en la alcaldía, sus ausencias eran más comunes, como se observó, Álvaro Obregón no era su objetivo primordial sólo un trampolín, para disputar la gubernatura de Campeche, razón por el cual los vecinos de esa demarcación vivieron un periodo de ingobernabilidad, sin mencionar del descuido y la falta de atención, algo parecido a las huidas de la jefa de Gobierno de la CDMX, a diversos eventos políticos para hacerse campaña.
Alejandro Moreno, exgobernador priista de Campeche, actualmente en escándalos, por cateos de propiedades y audios filtrados, los cuales incurren en un delito, todo orquestado por Sansores, ¿Cuál es el fin?, es claro, al final es “matar dos pájaros de un tiro”, por un lado, un revanchismo regional y por otro el quedar bien con su mesías, así presionar al PRI para soltar el Estado de México, en las elecciones del 2023, algo más apetecible a las aprobaciones legislativas.
Sansores ha utilizado las instituciones estatales, copiando a López Obrador con la Fiscalía Federal, violando con ello, el debido proceso, la presunción de inocencia, principios de controversia entre otros derechos humanos y constitucionales. Aclarando una cosa, “Alito” no es una blanca paloma, en la región no es tampoco un personaje querido, debido a sus diversos actos de impunidad, y esto se comprueba con solo preguntarle a un “carmelito”, pero eso, no le quita el derecho de defenderse, sin embargo, es claro el verdadero fondo de su persecución judicial, siendo un interés personal y político, antes de enjuiciarlo legalmente.
Pero en el gobierno vengativo de Obrador, se aplica la justicia y gracia a sus allegados y cómplices, y a sus opositores, periodistas o quienes piensan diferente a él, la Ley a secas.















