• En la región existe una gran voluntad de cambio, dijo el expresidente de Ecuador durante una clase magistral, organizada por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) y transmitida en vivo por redes sociales
  • Correa se encuentra en México como invitado especial de la UNAM y los próximos jueves 21 y 28 de enero dará otras dos conferencias magistrales, organizadas por el PUEDJS en coordinación con la Secretaría General y las facultades de Ciencias Políticas y de Economía

“En América Latina existe democracia, pero también voluntad de cambio”, dijo Rafael Correa, expresidente de Ecuador, durante una clase magistral en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y planteó que “el gran desafío de la región es transformar a la democracia en un instrumento para el desarrollo, ya que por sí misma no es suficiente”; es necesario, agregó, “alcanzar el desarrollo económico en democracia”.

También doctor en economía, Correa dijo que se debe avanzar en temas como el manejo soberano de nuestros recursos energéticos y una verdadera pluralidad en los medios de comunicación, a fin de evitar campañas de mentiras y ataques en contra de gobernantes progresistas, como le sucedió a él en Ecuador (2007-2017) y ahora aquí al presidente Andrés Manuel López Obrador.

En una transmisión en vivo por YouTube y Facebook para todo público, Correa expuso el tema “Democracia y desarrollo”, dentro de la cátedra extraordinaria semestral “(Re)pensando la democracia en el mundo actual: una visión histórica, global e interdisciplinaria”, que organizan el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS), que dirige el Dr. John Ackerman, y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Correa se encuentra en México como invitado especial de la UNAM y los próximos jueves 21 y 28 de enero realizará dos actividades académicas más, organizadas por el PUEDJS en coordinación con la Secretaría General, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y la Facultad de Economía, las cuales también serán transmitidas por redes sociales al público en general.

Al presentar al expresidente de Ecuador, Ackerman recordó que Correa es “uno de los grandes líderes políticos de América Latina de todos los tiempos”, además de “un académico destacado”. Recordó también que Correa no pudo participar como candidato en las elecciones presidenciales del próximo 7 de febrero en su país ante la persecución judicial de que es víctima.

En su clase magistral, el líder ecuatoriano realizó una amplia argumentación teórica, técnica, histórica y política acerca de las nociones de democracia, desarrollo, Estado de derecho, división de poderes (“la principal división debe ser entre el poder público y el poder privado”), bienestar común, buen vivir, equidad y libertad, entre otros, con el fin de demostrar la complejidad del mundo actual y cómo cada nación debe avanzar de acuerdo a sus singularidades.

A partir de lo anterior, Correa hizo planteamientos de fondo, como el de que la democracia no es necesaria para el desarrollo (casos de China o Singapur) o de que la crisis política actual en varios países se debe al neoliberalismo y a la pérdida de valores democráticos (caso de Estados Unidos).

También destacó el caso de México, donde durante más de 80 años ha habido estabilidad política en el relevo sexenal del gobierno; a lo largo de más de 30 años se impusieron políticas neoliberales, y también se firmó un tratado de libre comercio con dos potencias mundiales (Estados Unidos y Canadá), pero no se dio un desarrollo económico que mejorara los índices de bienestar de la mayoría de la población.

Correa afirmó que “la democracia, más que un medio para el desarrollo, es uno de sus fines”. Sin embargo, también planteó: “La democracia no ha sido ni necesaria, ni suficiente, ni siquiera deseable para el desarrollo, pero en América Latina es ineludible”.

El expresidente explicó: “No es que el desarrollo funciona gracias a la democracia, sino que la democracia funciona gracias al desarrollo”. Por ello, agregó, “debemos hacer funcionar nuestras democracias para lograr una adecuada acción colectiva para el bien común”.

Y se preguntó: “¿Cómo lograr una mejor democracia para el desarrollo? Con formación, información y valores, pero también superando la democracia ficticia en función de unos cuantos, para ir a lo que Álvaro García Linera denominó la democracia plebeya”.