Justo Sierra inauguró el “Teatro Lírico“

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Pedro Flores

Obra de magnificencia arquitectónica, sito en la vieja calle del Aguila 12, ahora República de Cuba 45,  inaugurado el 7 de agosto de 1907, hace 110 años   por Don Justo Sierra, como titular  Educación Pública, quien disfruto de la obra “Las Vírgenes Locas”, Hoy, en 2016, el inmueble es sólo un cascarón de fachada en ruinas, del interior queda casi nada, nos referimos al Teatro Lírico.

Esta obra  escénica del famoso artista Marcel Prévost, y puesta en México por la compañia de  José Vico,  constituyó todo un acontecimiento en esa época  el recinto se consagró como un espacio en el que se forjaron los mejores artistas mexicanos de principios de siglo y su edificación era un orgullo en la  vieja Ciudad de los Palacios.

 A lo largo de 110 años,  la historia del Teatro Lírico está llena de diversos eventos y acontecimientos que han trascendido hasta nuestros días, siendo una referencia obligada para quienes están interesados en conocer un poco más sobre el pasado y presente del Centro Histórico de la Ciudad de México.,

Fue casa de la  zarzuela y la opereta, el recinto  cuya fachada fue una de los orgullos de Centenario de la Revolución,  durante casi tres décadas, este espacio ganó mucha fama entre el público asiduo al teatro y a las artes escénicas.

El gran teatro como se le conocía, ha tenido diversos nombres, siendo llamado Teatro Follies Bergere (1909), Teatro de la Comedia (1922), Teatro María Teresa Montoya (1922) y finalmente, en 1934, fue renombrado como el Teatro Lírico.

A principios de Siglo tanto María Conesa como Esperanza Iris se disputaban las “tablas” por el título de “La Reina de la Opereta” y los escándalos dentro y fuera del escenario fueron muy conocidos por la prensa de dichos años.

Al decaer en llamado “género menor” de la ópera, surge el teatro de revista, cuyo nombre se debe que según el pueblo, se   “pasa revista” sobre los acontecimientos del momento tanto político como de variedad en forma de cuadros escénicos chuscos, parodias  plagadas de música y bailables picarescos.

En este escenario donde brillaron destacadas figuras como esa, El Panzón Soto, padre de Fernando Soto “Mantequilla”, Borolas, el Chicote Tin Tan, Palillo, Clavillazo, Cantinflas, Manuel Medel, Joaquín Pardavé. Delia Magaña, Celia Viveros, Lupe Rivas Cacho. entre otros muchos.

Pero todo se acaba, muchos  se fueron muriendo, otros entraron al cine  y el mundo de la revista se fue apagando, sobre todo en la época del Regente Ernesto .P. Uruchurtu hasta la fecha que prácticamente es parte de la historia del espectáculo en México.

Finalmente, en la década de 1980, la obra “Papacito Piernas Largas”, interpretada por Angélica María, fue el último éxito que se presentó al interior de este teatro, en 1993 fue remodelado y volvió a abrir sus puertas para estrenar la opereta “La Viuda Alegre”.

Curiosamente también con Angelica María y sorprendentemente siendo con una obra estelarizada por esta actriz con la que el teatro volvería a cerrar sus puertas definitivamente el cual fue cerrado al público tras varios años de sufrir contratiempos y dificultades financieras;

Al abandono y los sismos causaron daños irreversibles en su estructura, por lo que fue necesario demolerlo parcialmente. En la actualidad sólo se conservan unas escaleras, el recibidor y la fachada del edificio original.

Dentro de lo que se ha manejado en forma oficial, se habla de que en  abril de 1980 que es el momento en que se crea el Centro Histórico de la Ciudad de México como Zona de

Monumentos Históricos. Esto quiere decir que nuestro Teatro Lírico adquiere oficialmente la categoría de un monumento histórico con la sanción de los Institutos de Antropología e Historia y el de Bellas Artes y Literatura.

Lo que nos indica que podría ser reparado en su totalidad, para beneficio del centro histórico, de la cultura y las artes.

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