A la memoria de don Antonio Rodríguez Zarco, 

 mi padre  

Francisco Rodríguez 

Antes que disminuir, la misoginia en el Ejército y en la Armada ha aumentado en proporción inversamente proporcional a la conquista de espacios que las mujeres han alcanzado en la sociedad civil. 

Y ese es, precisamente, el principal obstáculo que una improbable candidatura presidencial tendría que enfrentar la actual jefa de Gobierno de CDMX Claudia Sheinbaum. 

No importa que ella se muestre como “la favorita” del Presidente Andrés Manuel López Obrador quien –hipocresías baratas a un lado– será quien “destape” al candidato presidencial de su propio Movimiento. 

No importa que cada ocasión que se le presente él levante la mano de la gobernante que más dolores de cabeza le ha dado cada ocasión que hay muertos, heridos, incendios y todo tipo de accidentes en el Metro, que es el principal medio de transporte de la capital nacional. 

No importa que tolere –quizá hasta impulse– que la señora Sheinbaum dedique más tiempo a una precampaña harto adelantada que a solucionar o cuando menos paliar los mil y un problemas de todo tipo que a diario enfrentan los capitalinos. 

No. Nada de eso importa. 

Lo verdaderamente importante y trascendente sería saber si los altos mandos del Ejército y de la Armada, a las que el mismo AMLO ha otorgado fuerza y poder que en anteriores gobiernos les habrían sido inalcanzables, ¿estarían dispuestos a aceptar que una mujer fuese su Comandante Supremo, como establece la Constitución? 

¿Estarían conformes con el hecho de que fuese una mujer quien les diera órdenes? 

¿Ante la que almirantes y generales tuviesen que cuadrarse? 

Se ve difícil y todavía lejano. 

Ejército y Marina Armada, históricamente, se han opuesto a que sea un civil quien esté al frente de sus respectivas dependencias del Ejecutivo Federal, arguyendo que ya se someten al mando de uno que es el Presidente de la República. 

Si no aceptan civiles al mando, ¿aceptarán a una mujer? 

Ese es el principal obstáculo que tiene AMLO para heredar el cargo a Sheinbaum. 

Peor ahora que, repito, él ha dado tanta fuerza y poder económico a los uniformados, ¿no cree usted? 

Mujeres y escopetas 

Hace un par de años, Jorge Nuño Jiménez –coronel del Ejército, exsecretario particular de Luis Echeverría, excolaborador del Índice Político y padre del actual titular de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes– escribía en el diario El Universal: 

“El Ejército mexicano no fue ajeno a la participación de las mujeres, ya que acompañaron a una gran cantidad de contingentes revolucionarios con el adjetivo de ‘soldaderas’, como heroínas ejemplares en las batallas, corriendo riesgos y que muchas veces participaron directamente tomando el fusil cuando el soldado caía en el fragor de la batalla, proceso en el cual fallecieron más de un millón de mexicanos.” 

Eso se olvidó cuando el Ejército se institucionalizó. 

En agosto de 2021 Frida Ibarra, directora de incidencia de México Unido contra la Delincuencia (MUCD), dijo que en cuestiones de género es más evidente la misoginia, en especial cuando se trata de detenciones de mujeres por parte del Ejército. 

“Cuando son detenidas por elementos del Ejército, por ejemplo, el 41% son víctimas de violación, en comparación con un 5% de los hombres, entonces vemos como la violencia sexual es uno de los delitos que se mas se repite cuando… (hablamos de mujeres) interactuando con instituciones militares”, lamentó. https://www.indicepolitico.com / indicepolitico@gmail.com / @IndicePolitico / @pacorodriguez