Francisco Rodríguez
Desde que inició este siglo, los mexicanos hemos vivido dos realidades. La realidad real que padecemos la mayoría…
… y la que desde el poder –rodeados de todo tipo de lujos y comodidades– se imaginan vivir los poderosos.
Surgió, así, Foxilandia.
Después, Calderolandia.
Y ni qué decir del paraíso de corrupción que fue –¿aún es?– Peñalandia.
Ninguna de las tres, empero, se compara con la AmLELOlandia en la que hoy estamos inmersos… la de “los otros datos”.
Y es que si en el lapso que fue del 2000 al 2018 en Los Pinos hacían como que no veían el crecimiento exponencial de la violencia, el empobrecimiento cada vez mayor de importantes franjas de la población y el gran rezago en educación, ciencia y tecnología…
… hoy en Palacio Nacional, de plano, hasta imaginan y presumen que están haciendo bien la tarea, que han cumplido con los compromisos contraídos y hasta que están heredando un país de primer mundo al sucesor.
¡Que siga la fiesta!, pues.
Bastó escuchar y/o leer el repetitivo mensaje del “reyecito”, quien el sábado ooootra vez presumió de su imaginaria AmLELOlandia, ante un selecto grupo de cuatroteros comodinamente sentados en las primeras filas, mientras los desarrapados, famélicos, enfermos, desnutridos, violentados en sus derechos ni caso hacían pues estaban formando filas por una botella de agua y un tentempié frío.
¡Todavía hay clases!, gracias a Dios.
Los primeros aplaudían a rabiar. Al fin y al cabo, como ha sucedido siempre, ellos son los verdaderos grandes beneficiario$ –vía la maldita corrupción– de la dizque cuarta transformación.
Los segundos ¡ni lo pelaban! El hambre es canija. Y si te traen caminando varias calles, asoleándote, todavía es peor.
Muchas sandeces se oyeron en el quinto aniversario de la derrota de Enrique Peña Nieto, que no es lo mismo que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, quien a todas luces aparenta estar “en la lela”, con respecto a lo que en realidad se vive en el país.
¿No cree usted?
Osorio: que se va, que se va… y no se ha ido
Muchos lo recuerdan haciendo una antesala de poco más de tres horas para que la profesora Elba Esther Gordillo lo recibiera y le ayudara a alcanzar la candidatura del PRI al gobierno de Hidalgo…
… mientras que otros lo tienen presente muy zalamero “agarrando la jarra” diariamente con el entonces precandidato presidencial Enrique Peña Nieto…
… en tanto hay quienes no lo desligan del aún sospechoso fallecimiento de la esposa de éste, la señora Mónica Pretelini, y sobre todo de la rápida incineración del cuerpo; un oscuro papel que ya había desempeñado antes con el caso de la cónyuge de su predecesor en el Palacio de Gobierno de Pachuca.
A la maestra Gordillo la traicionó en febrero de 2013, con la complicidad de “leales” como Benjamín González Roaro, Miguel Ángel Yunes, entre otros.
De Peña Nieto ha dicho barbaridades porque le dio “alas” y no lo hizo candidato del tricolor en 2018. Peor aún, lo echó del gabinete mucho antes del “destape” del malogrado José Antonio Meade.
Y así ha ido por su “brillante” trayectoria política el ahora todavía senador Miguel Ángel Osorio Chong, quien desde hace semanas viene anunciando “que está que se va, que se va y que se va” del PRI “y no se ha ido”.
Filtró que este lunes ya estaría listo para abandonar las filas del partido con los colores de la bandera nacional, luego de mandar en retirada a Omar Fayad, a la diputación priísta y a un puñado de alcaldes en la tierra de los pastes, el jabalí asado y la barbacoa de becerro.
Se va, se va, se fue.
Y es que en el Revolucionario Institucional ya, prácticamente, no le queda nadie a quien más traicionar.
¡Cuidado Dante Delgado!
Porque bien dicen que quien traiciona una vez… ¡traiciona toda la vida!
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