El emperador Naruhito de Japón declaró este viernes inaugurados los Juegos Olímpicos de Tokio, con una intervención en la ceremonia de apertura del evento celebrada en el Estadio Olímpico de la capital japnesa.

Declaro el inicio de la a trigésimo segunda edición de las Olimpiadas”, dijo Naruhito en el tramo final de la ceremonia, que tuvo lugar sin público y ante una reducida presencia de dignatarios extranjeros debido a la pandemia.

El acto principal de la ceremonia llegó con la tenista Naomi Osaka, quien fue la encargada de encender el espectacular pebetero olímpico, acto que puso fin al largo viaje de la llama olímpica desde Grecia y tras un año de retraso debido a la emergencia sanitaria por COVID-19.

Osaka subió la escalinata que se abrió ante ella en la estructura que alzaba el pebetero, de forma esférica y diseñado por Oki Sato, que se inspiró en el sol para darle forma.

La estructura esférica se abrió para emular la forma de una flor y fue entonces cuando la deportista pasó la llama de la antorcha que portaba para dar por concluida una ceremonia de cuatro horas.