El nuncio apostólico Franco Coppola contó, tras su viaje a Aguililla, epicentro del narcotráfico, que vio un “escenario de guerra” y llegó a la conclusión que el Gobierno, la Iglesia y la sociedad deben estar “todos juntos contra el crimen organizado” para resolver la violencia.

No es una cosa que el Gobierno pueda resolver solo enviando el Ejército, la Guardia Nacional y la policía porque es una llaga social. Es necesario que toda la sociedad pueda poner su contribución para resolver un problema que viene de mucho tiempo atrás”, explicó este miércoles en la sede de la Nunciatura Apostólica en Ciudad de México.

El nuncio conoció la dura situación de Aguililla, un pueblo en la región de Tierra Caliente de Michoacán, por el relato del arzobispo de Apatzingán, Cristóbal Ascencio, y fotos que le mandaron de decapitaciones y que lo empujaron a visitar la zona.

Se veían vehículos quemados, el impacto de balas, tiroteos y granadas. Se caminaba en un escenario de guerra”, contó Coppola, impresionado por la “alegría” de la gente por tener un día de “tranquilidad” luego de que el Ejército despejara el pueblo para la visita.

En un gesto inédito para un nuncio, Coppola, nacido en Maglie (Italia) en 1957, ofreció el 23 de abril una misa y se reunió con mil habitantes en este poblado bloqueado por narcotraficantes.