Bernardo López
Comienzan los actos de discriminación en restaurantes y bares en la zona de Juárez y Cuauhtémoc debido a la gentrificación que se presenta en esas colonias y que avanza desde el corredor Roma-Condesa, en la Ciudad de México.
En estos comercios ahora dan trato preferencial a los extranjeros, estos “nómadas digitales” que no pueden pagar una vivienda en sus países de origen, pero con sus ingresos al tipo de cambio con el peso mexicano les permite vivir cómodamente en colonias céntricas.
Esas actitudes en favor de los extranjeros y contra los mexicanos son los que desencadenan fenómenos como la agresión que recibió un policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, quien hacía su trabajo al colocar un inmovilizador al vehículo de una mujer de origen argentino que no pagó el parquímetro, en el corredor Roma-Condesa.
La mujer que no pudo desembolsar al menos cinco pesos para utilizar el espacio público agredió y vejó al elemento policiaco, quien interpuso una demanda por las agresiones en su contra. La primera audiencia sobre el asunto ya se llevó a cabo, sin embargo, se aplazó para esta semana.
La argentina no fue la única que humilló al personal de la ciudad, también sus acompañantes agredieron e insultaron; además impidieron la colocación del inmovilizador. Al parecer no es el primer acto de discriminación que protagoniza la señora.
La Instancia Ejecutora del Sistema Integral de Derechos Humanos (IESIDH), como ente comprometido con la promoción, defensa y garantía de los derechos humanos, condenó los actos de racismo y discriminación.
Señaló que la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, en su artículo 5, dice que la discriminación es toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con o sin intención, tenga el efecto de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas o grupos en situación de discriminación.
En el caso de la migración que proviene de Centro y Sudamérica, las autoridades deben prevenir que se conviertan en un problema, pues su estancia en la ciudad provoca tensiones entre los vecinos por la sobrecarga en los servicios públicos por la colocación de campamentos, además del aumento en la inseguridad.
También recordemos casos como la mujer migrante que despreció a los mexicanos, en Tijuana, porque le dieron “frijoles molidos” para que comiera, sin embargo, la centroamericana calificó a ese platillo como alimento para “los chanchos, y ni modo, hay que comernos esa comida porque si no nos morimos de hambre”.












