· Industria automotriz mexicana, considerada por años el pilar más sólido de la economía nacional, cerró 2025 con números en rojo
· La producción de vehículos cayó 0.9 por ciento y las exportaciones se desplomaron 2.7 por ciento
María Escalante García
La industria automotriz mexicana, considerada por años el pilar más sólido de la economía nacional, cerró 2025 con números en rojo que reflejan algo más que una simple desaceleración: exhiben fragilidad, dependencia y una preocupante falta de previsión. La producción de vehículos cayó 0.9 por ciento y las exportaciones se desplomaron 2.7 por ciento, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), en un contexto marcado por las amenazas arancelarias de Estados Unidos.
Aunque las autoridades suelen minimizar este tipo de retrocesos, el golpe no es menor. El sector automotriz no solo es la mayor industria del país, sino también una de las principales fuentes de empleo formal, inversión extranjera y generación de divisas. Una caída, por pequeña que parezca en porcentaje, implica miles de unidades menos producidas y exportadas, menor actividad en plantas, presión sobre las cadenas de suministro y una señal de alerta para trabajadores y proveedores.
El principal factor detrás de este retroceso es la incertidumbre permanente que generan las advertencias arancelarias desde Washington. La excesiva dependencia del mercado estadounidense vuelve a quedar en evidencia: cualquier amago de medidas proteccionistas tiene efectos inmediatos en la planeación de las armadoras y en las decisiones de inversión. México, lejos de haber diversificado sus mercados o fortalecido su consumo interno, sigue atado casi por completo a los vaivenes políticos y comerciales de su principal socio.
A ello se suma la ausencia de una política industrial clara que respalde al sector en un entorno internacional cada vez más competitivo. Mientras otros países apuestan por incentivos, innovación y transición tecnológica, en México persiste la incertidumbre regulatoria y la falta de una estrategia de largo plazo que dé certidumbre a las empresas. El resultado es un freno en la producción y una pérdida de competitividad que ya comienza a reflejarse en las cifras oficiales.
El desplome de las exportaciones es particularmente alarmante, pues anticipa un posible impacto en el crecimiento económico y en el empleo durante los próximos meses. Si las tensiones comerciales con Estados Unidos se intensifican y no existe un plan para amortiguar el golpe, la industria automotriz podría dejar de ser el motor que durante décadas sostuvo a la economía mexicana.
En lugar de discursos optimistas, los datos del Inegi obligan a reconocer una realidad incómoda: la mayor industria del país está perdiendo fuerza y enfrenta un escenario de incertidumbre que, de no atenderse con decisiones firmes y una estrategia integral, podría traducirse en consecuencias mucho más graves para la economía nacional.
Fabricados
El Inegi documentó 3.953 millones de vehículos ligeros fabricados de enero a diciembre de 2025, casi 36 mil menos que el año anterior.
Por otro lado, la industria automotriz mexicana exportó 3.385 millones de vehículos ligeros durante el año pasado, unos 93 mil 301 menos que en el periodo precedente.
Casi ocho de cada 10 vehículos que exportó México, el 78.4 por ciento, fueron a Estados Unidos, mientras que un 11.1 por ciento se vendieron a Canadá, el otro socio comercial del país en Norteamérica.
Mientras que en el mercado interno se comercializaron 1.524 millones de automóviles el año pasado, alrededor de 20 mil 3016 más que en 2024.
La información del Inegi proviene de 23 empresas afiliadas a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) y otras cuatro compañías no afiliadas que reportan 40 marcas que fabrican o comercializan automóviles en México.
La importancia de la industria automotriz en México radica en que representa casi 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y un 20.5 por ciento del PIB manufacturero, más que ningún otro sector, según la AMIA.
Tras dos años de caídas y de escasez de insumos, la industria automotriz mexicana repuntó en 2022 con un crecimiento de 9.24 por ciento en la producción, después de la caída del 2 por ciento en 2021 por la escasez de chips semiconductores y el desplome de más del 20 por ciento en 2020 por la pandemia de COVID-19, que obligó al cierre de esta industria durante los primeros meses del brote.
En 2025, el sector automotriz de México resintió la presión marcada por las amenazas arancelarias de Estados Unidos, que el 3 de abril aplicó gravamen del 25 por ciento sobre la importación de vehículos y el 3 de mayo sobre las autopartes que no cumplan con las reglas de origen impuestas por el Gobierno del presidente Donald Trump.
















