• La Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., se pronunció por reconstruir el aparato de justicia para evitar que haya una “justicia deprimida y prostituida”, enajenada por el neoliberalismo desde hace 35 años 
  • La acción piramidal de las nuevas generaciones de togados mexicanos deben impulsar y ocupar los sitiales que merecen, con la práctica de sus conocimientos para combatir el fenómeno de la corrupción que afectan a todos
  • El presidente de la República debe de entender, percibir, comprender y asimilar que la juventud representada por abogados es factor latente para resolver los problemas de mérito

Blas A. Buendía / filtrodedatospoliticos@gmail.com

Reportero Free Lance

Al emitir un mensaje político-jurídico que se configura en la filosofía “a jóvenes abogados” dentro del marco de contención en el que se deben de encuadrar todas las acciones para lograr el fortalecimiento y desarrollo de un sistema de seguridad y justicia, la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., llamó al Ejecutivo a ponderar la necesidad de hacer una serie de ajustes en su gobierno.

Los cambios en esta esfera, añadió, ponen de relieve, en primer término, la importancia objetiva de brindar a la seguridad a fin de evitar alianzas con el poder de facto que tanto lastima a nuestro territorio nacional.

Revela, asimismo, los esfuerzos del Ejecutivo a fin de evitar el caos, igualmente, con la participación actica de diversos colegios de abogados y sociedad civil, se tiene que establecer las instancias participantes que aseguran una mejor y más eficaz participación que asegure una mejor planeación y ejecución de los actuales sistemas de seguridad y, en última instancia promover con adecuados sistemas de seguridad el combate a la corrupción en su conjunto.

En este sentido, el prestigiado y experimentado abogado penalista Alberto Woolrich Ortiz, consideró que el desarrollo de México y la posibilidad de sostener un ritmo sostenido en materia de seguridad, exige, hoy más que nunca, la consolidación de un sistema de seguridad adecuado y eficiente. “Es indudable que en el corto como en el mediano plazo, México deberá promover adecuadamente la obtención de la seguridad en toda la nación para obtener lo que el País requiere”, dijo.

Es, por ende, desde sus inicios, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, “debería haber concedido, otorgado una muy alta prioridad a la política de seguridad, a fin de evitar y sancionar contubernios con la delincuencia, que durante varios sexenios ha dañado a la seguridad del Estado mexicano”.

Precisó: “No puede ni debe sostenerse que en las transiciones entre delincuencia y Estado cobran cada vez más relevancia con los intercambios de información, lo que trae como consecuencia el debilitamiento del estado de Derecho y la toma de control día con día del territorio nacional por parte de los transgresores de la ley penal”.

En forma similar –subrayó- la captación de recursos por actos de extorsión y secuestros, se ha y debe de convertir en un proceso prioritario para evitar que siga aconteciendo.

El México de hoy

En su análisis político y jurídico, el abogado Woolrich alertó que “en el México de hoy se contempla un ambiente pleno de zozobras y de marcadas angustias propiciadas por tanta inseguridad que se debate entre la subversión de valores y la idealidad que conlleva la aplicación del término justicia, que debe ser el estandarte y bandera de las recientes generaciones de abogados, ya que ustedes las flamantes generaciones son los representantes y portadores de un bagaje que contiene en sus mentes las ilusiones y esperanzas en el porvenir de nuestra justicia”.

Este –destacó- es también un momento certero para establecer un dialogo de generaciones, un dialogo abierto de comunicación espiritual en todos los niveles que desde hace varios años el País no conocía.

Con entero orgullo de recordarlo, “nuestras universidades, todas ellas que nos forjaron para obtener el título de abogado, han prohijado y alentado una dinámica jurídica diferente, gracias a esas casas de estudio en las que ahora fluye un ataque frontal contra la corrupción, nos permitirán ennoblecer y engrandecer a tan digna profesión”.

Los nacientes abogados de la República –subrayó- por convicción no quieren ya una justicia deprimida, una justicia prostituida que continúe lesionando sus conceptos y objetivos que a final de cuentas sólo distorsionan la enormidad de la justicia.

Abundó: “Los jóvenes abogados, con justa razón, ahora exigen y pugnan en la actualidad por una justicia con la que se obtenga seguridad y combate a la corrupción.

“En estos momentos cruciales que contempla México, estamos viviendo y sintiendo una nueva fórmula jurídica de apertura que permita a los nuevos abogados de manera activa y preeminente manejar no sólo en el planteamiento de sus argumentos, sino además con los ideales adquiridos en las universidades encontrar una solución que conlleve a obtener justicia y seguridad.

Igualmente, el abogado Woolrich destacó que la conciencia nacional contempla el gravísimo problema de la injusticia, ilegalidad y falta de seguridad, misma que se tiene y debe de resolver de manera inmediata o mínimo gradual a fin de lograr que la juventud y sobre todo la abogacía, ocupen los sitiales que merecen y pongan en práctica sus conocimientos para combatir esos fenómenos que nos afectan a todos.

El Estado Mexicano –describió- tiene que comprender la imperiosa necesidad de ocupar a las nuevas generaciones de expertos en derecho para tratar de impulsar la dinámica de la Cuarta Transformación, a CONTRARIO SENSU la misma seguirá estancada.

Exhortó: “El Presidente de la República debe de entender, percibir, comprender y asimilar que la juventud representada por abogados es factor latente para resolver los problemas de mérito”, toda vez que “es importante que los estudiantes, que los recientemente egresados de las facultades de jurisprudencia, conozcan profundamente nuestras leyes para que conociéndolas no se queden en el pasado, en la época del neoliberalismo, sino que esto les sirva de ariete para el promisorio futuro que como Licenciados en Derecho tendrán”.

Si bien valoró que “los jóvenes abogados de la República deben de vincularse y oponerse a las injusticias para, conforme a la ley modificarlas y convertirlas en justicia, a la par, deben de oponerse a cualquier pretensión de la autoridad para tratar de efectuar actos de manipulación de sus ideales, igualmente y en lo posible evitar que sus togas sean manipuladas por grupos ajenos a los intereses de la justicia, con intereses extraños y contrarios a nuestras leyes”.

De igual manera consideró que jóvenes abogados, como un altísimo honor que me sugirieron escribir estas líneas, no poseo mayores ni mejores palabras que ofrecerles para aceptar tan distinguido honor, sino mi emoción permanente y creciente por dirigirme a jóvenes abogados, ya que en sus manos va a quedar la justicia que México merece. “Los jóvenes abogados de México son herederos directos de las singulares tradiciones de nuestra Patria en materia jurídica.

Deben –aseveró- tener como emblema y escudo nuestra Constitución Política que recoge como ustedes bien lo saben, los anhelos, las aspiraciones y los ideales del pueblo que ha obtenido con la sangre de sus hijos, las directrices consagradas en los preceptos que integran nuestra ley de leyes.

Puntualizó: “Conceptos de mayor jerarquía en el mundo de nuestros días, ya que estos encierran y proyectan las garantías individuales y sociales que fueron el ejemplo de muchas generaciones, dan base a nuestra convulsionada comunidad democrática en esta Cuarta Transformación. SALUS POPULIS SUPREMA LEX EST (la salvación del pueblo se encuentra en la Constitución). Sean ustedes jóvenes togados, con las armas que nos dan las leyes, luchadores para lograr una Patria nueva, que no los corroan ni desorienten la filosofía negativa del neoliberalismo que prostituyó a nuestra justicia”.