· Banco de México volvió a encender las alarmas al recortar, una vez más, su previsión de crecimiento para 2025
· Ahora la expectativa se desploma hasta un raquítico 0.3 %, prácticamente un estancamiento que desnuda la fragilidad de la economía nacional
María Escalante García
El Banco de México volvió a encender las alarmas al recortar, una vez más, su previsión de crecimiento para 2025. Si antes ya resultaba preocupante un pronóstico de apenas 0.6 %, ahora la expectativa se desploma hasta un raquítico 0.3 %, prácticamente un estancamiento que desnuda la fragilidad de la economía nacional.
Este ajuste a la baja no es menor: muestra que las señales internas que observa el propio banco central son todo menos alentadoras. Mientras el gobierno presume estabilidad y crecimiento, Banxico reconoce que el país avanza a paso lento, sin motores sólidos que impulsen la actividad productiva. La brecha entre el discurso oficial y la realidad económica vuelve a hacerse evidente.
Un crecimiento de 0.3 % no solo es insuficiente, es un indicador de parálisis. Implica menos inversión, menos empleo, menor consumo y un ambiente de incertidumbre que inhibe cualquier apuesta por expandir negocios o iniciar nuevos proyectos. Si la economía no se mueve, las familias tampoco pueden hacerlo: los salarios pierden poder, los precios siguen presionando y el bienestar se aleja aún más.
El recorte también exhibe la falta de estrategias efectivas para activar sectores clave. Ni la industria, ni el comercio, ni los servicios muestran señales robustas, y el nearshoring —prometido como la gran oportunidad del sexenio— avanza a un ritmo errático, incapaz de compensar la debilidad estructural del mercado interno.
Lo más grave es que, aun con advertencias claras, no se ven cambios en las políticas que podrían revertir esta tendencia. El país enfrenta 2025 con un pronóstico gris, con la confianza debilitada y con un horizonte económico reducido a su mínima expresión. Si el crecimiento apenas alcanza un 0.3 %, lo que verdaderamente crece es la preocupación por un futuro cada vez más limitado.
No mejorará
Para 2026, la expectativa se mantuvo en el 1.1 por ciento, en medio de una debilidad mayor a la anticipada y la incertidumbre global por la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
De acuerdo con el ‘Informe Trimestral Julio-Septiembre 2025’, el ajuste ocurre debido a la contracción de la actividad económica en el tercer trimestre del año, la cual mostró una debilidad de la economía mexicana mayor “a la previamente anticipada”.
“Ante este resultado tomamos la expectativa puntual de expansión del PIB para 2025 en su conjunto de 0.6 % reportado en el informe previo a 0.3 % en el informe actual”, detalló en la presentación del documento la gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja.
Además, precisó que, con este ajuste la Junta de Gobierno del Banxico mantiene para 2026 el crecimiento de México “en un rango de entre 0.4 por ciento y 1.8 % y una estimación puntual de 1.1 por ciento”.
El banco central advirtió que el balance de riesgos para el crecimiento se mantiene sesgado a la baja y entre los principales factores negativos identificó “una posible intensificación del ambiente de incertidumbre, particularmente en torno a la política comercial de Estados Unidos y la próxima revisión del tratado comercial regional”.
Pronóstico de inflación
En materia de precios, Banxico reconoció que los pronósticos de inflación general y subyacente incorporan ligeros ajustes a la baja en el cuarto trimestre de 2025 hasta el 3.5 por ciento, frente al 3.6 % previamente estimado, y con niveles más bajos de la inflación no subyacente, asociados a su vez con menores variaciones en las anticipadas en los precios de los agropecuarios.
No obstante, dijo que se anticipa que este efecto compensatorio de la inflación subyacente sea temporal.
Para 2026, espera que la desaceleración de la inflación se mantenga y cierre 2026 en un 3 por ciento, la meta del organismo.
La Junta de Gobierno redujo la tasa de referencia en 25 puntos base en sus tres últimas decisiones para ubicarlas en 7.25 por ciento, tras cuatro recortes de 50 puntos en sus primeras reuniones de 2025.
El instituto central reiteró que la postura monetaria seguirá enfocada en consolidar el proceso inflacionario “con el firme compromiso de lograr la meta inflacionaria del 3 por ciento”, comentó Rodríguez Ceja.














