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Desde hace tres décadas 47 familias de Tulum fueron despojadas de una parte de sus tierras debido al valor catastral por su colindancia al mar Caribe, hoy es un jugoso botín para empresarios hoteleros

Judith Sánchez Reyes

Cada martes desde hace poco más de un año “Manuel” sale de un juzgado en Cancún, Quintana Roo, luego de estampar su firma en un expediente abierto en su contra por el delito de despojo de un terreno que alguna vez creyó totalmente suyo y de su familia, en las playas del paraíso turístico de Tulum, en Quintana Roo.

Gracias a esa firma, el ejidatario (de quien cambiamos el nombre a fin de proteger su identidad y no afectar el proceso legal en el que está involucrado, se evita que regrese a la cárcel mientras sigue luchando como desde hace 30 años por un terreno en el Nuevo Centro de Población Ejidal “José María Pino Suárez”, ubicado en Tulum, al igual que otras 47 familias que en 1994 recibieron la documentación que acreditaba sus derechos ejidales en la zona, con el reconocimiento de la Secretaría de la Reforma Agraria.

Tres décadas de amenazas a su familia, gastos en abogados, desalojos de su vivienda, acoso de guardias blancas e, incluso, cuatro días en prisión son el saldo de intentar hasta la fecha que se reconozca su derecho a su legítimo patrimonio.

De la alegría a la incertidumbre

De acuerdo con la documentación expuesta a PerspectivasMx por ‘Manuel’ y su representación legal, la certeza de la propiedad de la parcela por la que sigue luchando –al igual que las del resto de los 47 ejidatarios cada quien por su predio- está contaminada por una serie de fraudes iniciados desde 1970.

En ese año, una persona llamada Antonio González Avilés registró la titularidad del predio Punta Piedra con superficie de 49-69-99 hectáreas con ubicación en la Delegación de Felipe Carrillo Puerto debajo de Punta Pájaros mismas que fueron amparadas con el título de propiedad No. 673 de fecha 27 de diciembre de 1948.

En el año de 1973, el gobierno federal decreta la creación en la Delegación de Cozumel del Nuevo Centro de Población Ejidal José María Pino Suárez con terrenos propiedad de la nación dentro de los cuales tenía 105-60-00 hectáreas en posesión Antonio González Avilés colindantes a la zona federal marítimo terrestre del Mar Caribe en ésta Delegación, mismas hectáreas que le fueron afectadas para pasar a propiedad del Nuevo Centro de Población Ejidal haciendo la aclaración que estás hectáreas son distintas al predio Punta Piedra que tenía Antonio González Avilés con ubicación en la Delegación de Carrillo Puerto, y en 1974, se crea el estado de Quintana Roo. El ejido queda como parte del municipio de Cozumel; después pasa al de Solidaridad, en 1993, y luego al de Tulum, en 2008.

La formación del ejido implicaba que Gonzáles Avilés perdiera la ocupación que había asumido en la zona. De hecho, según un dictamen del Cuerpo Consultivo Agrario, desde 1973 hasta la creación de Tulum ningún título de propiedad a nombre de González Avilés en Pino Suárez fue expedido.

Pero luego descubrieron que en 1975 González Avilés usó datos del predio Punta Piedra que tenía en el municipio de Felipe Carrillo Puerto –al sur de Tulum-, al cual le aumentaron la superficie de 49 a 53 hectáreas y lo dividió en 10 fracciones y los documentó como si estuvieran en Pino Suárez con la complicidad del Notario Público No. 33 de Mérida Yucatán, Hernán Cetina Albertos.

Con estas artimañas ilegales se logró que en los hechos documentalmente cambiara el predio Punta Piedra del municipio de Felipe Carrillo Puerto al municipio de Cozumel, como si fuera posible cambiar un predio de tierra con todo y sus coordenadas geográficas de un municipio a otro.

‘Manuel’ explicó a esta casa editorial que este caso es a todas luces “un gran fraude para decenas de familias”, y que hizo que se obtuviera la posesión de parte de la Zona Costera propiedad del ejido Pino Suárez, que después fueron vendidos más de una vez y dieron pie al conflicto que se vive hoy en la zona. Indicó que en 1994, se hizo una asamblea para repartir los terrenos entre los ejidatarios, esto en la época en la que gobernaba Mario Villanueva Madrid y que desde el gobierno – estatal- argumentaron que tenían que salirse porque esos terrenos tenían dueños, cuando los dueños eran ellos.

“Tuvimos nuestra asamblea, con respaldo de personas de la Reforma Agraria que incluso nos dijeron que en esa zona teníamos un diamante, o sea esa zona costera que forma parte del ejido –justo donde ahora se encuentran algunas de las playas más atractivas de Tulum”.

La alegría de ‘Manuel’ -de forma similar al resto de los ejidatarios- duró poco: “ese mismo año yo comencé a tener problemas con unas personas de Cozumel, representadas por un señor Carlos Muñoz Cote, quien decía que el terreno que me tocó a mí era de él. Fue cuando nos enviaron guardias blancas y (más de una vez) nos sacaron de los predios, pero nosotros nos volvíamos a meter”.

De acuerdo con el ejidatario, Muñoz Cote, con el apoyo de una notaría en Cancún, tramita una “donación” de terrenos en Pino Suárez a su hija Cristina Muñoz, permitiéndole así generar las escrituras con las que supuestamente acreditó ser dueño de un fragmento de la parcela de ‘Manuel’.

La fracción de tierra incluye aproximadamente 120 metros de línea de playa de las 150 que corresponden a ´Manuel’, según los acuerdos de la asamblea de 1994, respaldada por la Reforma Agraria.

Juicios y juicios, luego acusaciones “por despojo”

El resultado de ambos fraudes –el de González Avilés y de Muñoz Cote- derivó en un tortuoso camino de demandas y procesos legales durante los años siguientes. El ejidatario quintanarroense, señaló que Muñoz Cote vendió los terrenos escriturados a nombre de su hija a una empresa inmobiliaria ubicada en Cozumel que, posteriormente, los vende a una familia de Guadalajara, de apellido Garibay, con la que inició otro proceso legal por la defensa de su patrimonio.

“Yo inicio un juicio contra estos nuevos compradores, el cual gané. Sin embargo, esa familia obtiene un amparo sobre la resolución del proceso y empezamos un nuevo juicio que yo no pude seguir porque mi abogado lo dejó, entonces provoca que yo pierda la posesión de ese pedazo de la costa”, lamentó.

Como si eso no fuera suficiente, hace año y medio, ‘Manuel’ se enteró que existe una orden de aprensión en su contra por la probable comisión del delito de despojo como resultado de que acorde a las escrituras en posesión de la inmobiliaria ubicada en Cozumel, también el fragmento de línea de playa que todavía creía suyo, también le fue defraudado.

“Hace año y medio que comenzó el proceso en mi contra; pagué 25 mil pesos como fianza, después de estar detenido cuatro días y tengo que ir firmar a los juzgados cada martes”, comentó.

Destacó que en este caso y durante años cada quien se ha defendido como ha podido en la lucha por la posesión del filón turístico que representa el Nuevo Centro de Población Ejidal José María Pino Suárez “cada quien está defendiendo su pedazo, por su cuenta, muchos ya enfrentaron desalojos, procesos legales, algunos ya incluso llegaron a acuerdos, otros se fueron”.

Añadió que los que siguen en este proceso siguen peleando con otras empresas que fueron adquiriendo los terrenos que pasaron de mano en mano, como resultado de la manipulación de trámites para acreditarse la propiedad del territorio que no es de propiedad privada, sino de propiedad ejidal.

“Todo esto es seguir en el pleito, yo estoy seguro que (los terrenos) son nuestros, que son míos, porque nuestro título de propiedad es la resolución presidencial y en ella se afectó para pasar a propiedad del ejido las 105-60-00 hectáreas que tenía en posesión Antonio González Avilés colindantes al Mar Caribe y la resolución presidencial que creó al Ejido José María Pino Suárez es una resolución inmodificable de conformidad con el artículo 8 fracción VIII de la Ley Federal de Reforma Agraria y la misma continua vigente en los términos que fue emitida.

Con voz firme y segura ‘Manuel’ expresó: “yo no he vendido mis derechos ejidales, sigo peleando, porque se reconozca mi propiedad, pero eso me ha costado dinero y muchos problemas”.

Pese a las vicisitudes que esto conlleva ‘Manuel’ viajará en los próximos días de Tulum a Cancún para estampar su firma en el expediente en su contra, y espera no perder lo único que aún le queda: la libertad para seguir en su lucha contra un acto de arbitrariedad, complicidad y corrupción.