En la pasada marcha del 8 de marzo, la periodista Maca Carriedo a través de sus redes sociales difundió la manta que portaba una de las manifestantes en la que calificaba al diputado neomorenista Fernando Zárate como “diputado agresor”, seguido de los mensajes “alto a la violencia hacia las mujeres” y “4T, cero corrupción”. La petición de justicia y combate a la impunidad llega a las calles como uno de los reclamos que está pendiente por ser atendido y que en esta fecha toma mayor visibilidad.
Por eso resulta oportuno hablar del caso de Fernando Zárate, quien ocupa una curul plurinominal en el Congreso de la CDMX bajo las siglas de Morena.
Resulta que al legislador se le han iniciado dos carpetas de investigación, una de ellas por violencia familiar, mientras que la otra se dio a raíz de un intento de violación. La más grave, esta última, la víctima fue una colaboradora que trabajó para él entre los años 2012 y 2023. Una vez que el diputado se enteró de la denuncia, amenazó a quien fuera su subordinada con demandarla por abuso de confianza.
Protegido por el fuero, logró que la investigación fuera detenida en la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México. Además, durante la anterior gestión a cargo de Ulises Lara, no se brindó la atención adecuada a la víctima ni el acompañamiento legal y psicológico al que toda mujer que sufre de violencia tiene derecho.
A su llegada a la FGJ CDMX, la fiscal Bertha Alcalde Luján declaró su intención de poner alto a abusos y omisiones cometidos en años anteriores. Reactivar la investigación que involucra a Fernando Zárate Salgado es una oportunidad para demostrar su compromiso con la búsqueda de justicia y la protección a quienes recurren a los ministerios públicos a denunciar.
Además el Congreso de la CDMX es encabezado por una mujer. ¿Va a defender la Diputada Xohitl Bravo a su compañero de bancada?
Porque no es la primera vez que el diputado de Morena ha sido denunciado. En septiembre de 2021, su medio hermano, Alberto Zárate Garduño, lo denunció por la privación de la libertad de su madre, Rosa Viola Garduño, quien entonces tenía 81 años y dependía del suministro de oxígeno para vivir.
Los hechos tuvieron como marco una disputa familiar por el rancho Las Ánimas, en la zona boscosa del municipio mexiquense de Zinacantepec. Más allá del conflicto por la posesión de la propiedad, la gravedad del hecho radica en que el ex militante del Partido Verde llegó acompañado de más de 25 policías quienes allanaron el inmueble, cambiaron las cerraduras y dejaron encerradas a la adulta mayor y empleadas domésticas durante dos días, hasta que fueron rescatadas por elementos de la Guardia Nacional.
La polémica trayectoria de Fernando Zárate permite ver patrones de comportamiento antisocial y delictivo, sin que el político haya pasado por un proceso judicial que determine su culpabilidad y, mucho menos, que pague sus culpas.
Si antes, como integrante del Verde estuvo arropado por el PRI, ahora como parte de la bancada guinda en el Congreso de la Ciudad de México goza de fuero que le permitirá mantenerse impune. Es tiempo de que Morena se desmarque de un personaje que no le suma nada y sin embargo si le resta mucho. O Morena se volverá como el PRI de la CDMX que defendió a ultranza a Cuauhtémoc Gutiérrez De La Torre, quien es recordado por abusos sexuales a mujeres.















