La exención médica otorgada al tenista serbio Novak Djokovic, quien no ha precisado si está vacunado contra COVID-19, para que defienda su título en el Abierto de Australia ha causado malestar entre la población en un momento en el que el país oceánico registra un repunte de casos.

El primer ministro de Australia y otras autoridades habían declarado anteriormente que todos los tenistas y miembros de su equipo que participaran en el torneo deberían estar vacunados con la pauta completa.

No obstante, las directrices gubernamentales apuntan exenciones temporales de entrada al país a las personas que tienen “una condición médica grave”, que no pueden ser vacunadas por haber contraído COVID-19 en los seis meses anteriores o han tenido reacción adversa a este fármaco, entre otras.

Novak Djokovic es el tenista más grande de todos los tiempos (…) ha ganado 20 Grand Slams, 87 títulos y miles de millones de dólares sin que sepamos que tiene problemas médicos que lo debilitan”, comentó hoy con ironía el jugador de rugby australiano Kevin Barlett en un tuit.

“Los australianos no pudieron obtener exenciones para ir a los funerales, visitar a los suyos en los hospitales o a las residencias de cuidados o de ancianos. Pasaron meses confinados, pero los deportistas sanos de élite pueden tener una ‘exención médica’ para competir en el Abierto de Australia”, dijo en Twitter el periodista ecuestre Shane Anderson.