•  Los cárteles han hecho prisioneros a los mexicanos, la guerra contra el crimen organizado ha fallado en los diferentes sexenios

Rafael Lulet

Los cárteles han hecho prisioneros a los mexicanos, la guerra contra el crimen organizado ha fallado en los diferentes sexenios, no falta las noticias donde grupos delincuenciales, realizan enfrentamientos contra las fuerzas armadas o entre ellos mismos para disputarse el territorio, sin mencionar los tiroteos, quema de autos o ataques armados en las calles públicas de estados como Guerrero, Michoacán, Jalisco, Chihuahua, Sinaloa, Veracruz, Chiapas, Tamaulipas, entre otros más, dejando muertos a su paso, muerte de civiles principalmente, llamados tal como diría el ex presidente Jimmy Carter “Daños colaterales”.

El armamento del crimen organizado ha llegado a niveles de equiparse con el ejército, la red de presencia ha escalado a altas esferas políticas, donde el “apoyo” a candidatos es una práctica ya común, con tendencia de poner directamente a los suyos en cargos estratégicos al estilo Pablo Escobar, la complicidad con los gobiernos ha crecido a escalas de manejarse como algo natural.

Pero no solo sus alcances se tienen en todo México, sino, se extienden más allá de las fronteras, países como, Guatemala, Colombia, Ecuador, Chile, Estados Unidos, y en más de 100 alrededor del mundo tal como lo ha mencionado la misma DEA.

El fentanilo ahora es la droga a controlar, por su poca inversión, lo adictivo y su fácil creación, sin embargo, los cárteles no solo se dedican a la creación y exportación de los narcóticos, sino también se han diversificado sus operaciones delincuenciales viéndose en la trata de personas, de blancas, de órganos, de migrantes, de secuestros, de armas, de cobro de derecho de piso, asaltos, entre muchos más.

Sus actividades siguen creciendo de manera exponencial, posicionándose en diversas partes, obteniendo ganancias multimillonarias, controlando los puertos, aeropuertos y carreteras, creando el miedo en la población que no tienen ni a donde refugiarse, entre los verdaderos criminales y los imitadores.

Los ataques del crimen organizado en todo el país, han dejado a la población vulnerables, convirtiéndose en sus rehenes, sin importar los muertos, en ocasiones por pugnas entre ellos, otras para ejercer presión al gobierno o para sembrar miedo a través de la violencia, instaurando una doctrina del shock, conveniente para ellos y para el Estado.

Sin embargo, la ola de terror, han generado secuestrar a los habitantes, incrementándose en los últimos años, sin tener un control, las confrontaciones han sido al grado de compararse con cualquier guerra ya sea civil o entre países, se ha considerado que las muertes ocasionadas por estos organismos delincuenciales superan los números de fallecidos diarios de la confrontación armada entre Rusia y Ucrania.

En el senado norteamericano, ya ha comenzado a pensar seriamente de nombrar a México como un país con cárteles terroristas por el nivel de violencia que tiene por culpa del crimen organizado, además, el armamento distribuido precisamente por redes norteamericanas, han alcanzado un nivel de preocupación, considerando en cualquier momento salga de control tal como ya está sucediendo y además, trascienda, organizaciones internacionales se encuentran pidiendo ayuda a nivel mundial para detener la escalada de ataques sucedidos por dichas células criminales.

Y no solo eso, sino al gobierno mexicano como cómplices de estos mismos, quienes no han hecho nada para combatirlos, permitiéndoles expandirse y dando mensajes equivocados a la población, pero es claro una cosa, el mantener el estado de shock a través del miedo por medio de dichas estructuras delincuenciales es algo conveniente al gobierno, aún más, ante una administración fallida.

Cuál sería la consecuencia de declarar a los cárteles mexicanos como terroristas, que la intervención militar y política de Estados Unidos incremente su presencia al grado de alterar la soberanía nacional, permitiendo con ello la aparición no solo de instituciones norteamericanas como la DEA sino del mismo ejército en territorio nacional, bajo el estandarte de “liberación”, tal como ha sucedido en países como Irak, Vietnam, Libia, Afganistán, Siria entre otros, convirtiendo en una zona de guerra peor de lo visto actualmente, esto, solucionaría el tema del crimen organizado y traería calma a los ciudadanos rehenes de las células delictivas, pero mientras en el inter de saneamiento, la población sufrirá de los embates, en pocas palabras daños colaterales y el país caería en una crisis financiera como nunca antes vista.

Lo sabe el gobierno de Obrador, pero no hace nada para detenerlo, solo realiza declaraciones de rechazo hacia los legisladores norteamericanos, pero no implementa un plan para detener a los grupos armados.