·         Cepal ajustó a la baja su previsión de crecimiento económico para la región en el presente año, situándola en un 1.8 por ciento

·         Este nuevo pronóstico representa una reducción de tres décimas en comparación con el 2.1 por ciento que se había proyectado en mayo pasado

María Escalante García

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ajustó a la baja su previsión de crecimiento económico para la región en el presente año, situándola en un 1.8 por ciento. Este nuevo pronóstico representa una reducción de tres décimas en comparación con el 2.1 por ciento que se había proyectado en mayo pasado. Esta revisión refleja las dificultades económicas persistentes que enfrentan los países de América Latina y el Caribe, influenciadas por un entorno global incierto, marcadas tensiones comerciales, y las secuelas económicas de la pandemia, que siguen afectando la recuperación económica de la región.

La Cepal ha subrayado la necesidad de políticas públicas que impulsen la inversión y promuevan el crecimiento sostenible, advirtiendo que la desaceleración económica podría tener implicaciones significativas para la reducción de la pobreza y la desigualdad en la región. Asimismo, la entidad ha llamado a los gobiernos a fortalecer sus políticas fiscales y a buscar formas innovadoras de financiamiento para mitigar los efectos adversos de este entorno económico desfavorable.

En un contexto global donde la incertidumbre prevalece, la revisión a la baja de la Cepal sirve como un recordatorio de los desafíos que América Latina y el Caribe deben superar para alcanzar una recuperación económica sólida y sostenida.

Para 2025, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo de la ONU con sede en Santiago, proyecta un crecimiento económico regional del 2.5 por ciento. Esta perspectiva está impulsada principalmente por los países sudamericanos, quienes se espera lideren el crecimiento en la región.

Según el informe titulado «Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2024: Trampa de bajo crecimiento, cambio climático y dinámica del empleo», este incremento estará influenciado por una combinación de factores, entre los que destacan la recuperación de los precios de las materias primas y un mayor dinamismo en la inversión pública y privada en sectores estratégicos. El documento también resalta que, pese al entorno global complejo y las amenazas del cambio climático, algunos países de América del Sur han logrado fortalecer sus economías mediante políticas fiscales y monetarias prudentes, lo que contribuirá al crecimiento regional en los próximos años.

La Cepal advierte, no obstante, que para sostener este crecimiento, será crucial que los países continúen implementando reformas estructurales que promuevan la diversificación económica, mejoren la competitividad y fomenten la inclusión social. De igual manera, el organismo subraya la importancia de enfrentar los desafíos del cambio climático y la necesidad de políticas que promuevan un desarrollo sostenible, capaz de generar empleo de calidad y reducir las desigualdades persistentes en la región.

Estancamiento

El informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) subraya que la región “se mantiene estancada en una trampa de bajo crecimiento”, una situación que se ha vuelto persistente en los últimos años. Este estancamiento está acompañado de un mal desempeño de la inversión, lo que limita el potencial de expansión económica y frena el desarrollo de sectores clave. A su vez, la baja productividad laboral continúa siendo un obstáculo significativo, impidiendo que los países de la región puedan competir de manera efectiva en el mercado global.

Además, el informe señala que la región enfrenta un contexto interno desfavorable, con poco espacio para implementar políticas macroeconómicas de reactivación. Esto se debe en parte a la restricción fiscal que muchos gobiernos enfrentan, así como a la necesidad de mantener la estabilidad macroeconómica en un entorno de crecientes presiones inflacionarias y de deuda. La incertidumbre global, marcada por tensiones geopolíticas, fluctuaciones en los precios de las materias primas, y la volatilidad de los mercados financieros, añade otra capa de complejidad a la situación, dificultando aún más la posibilidad de salir de esta trampa de bajo crecimiento.

En conjunto, estos factores conforman un panorama desafiante para América Latina y el Caribe, que requiere de una respuesta coordinada y de políticas innovadoras que permitan romper con esta dinámica y sentar las bases para un crecimiento más robusto y sostenido en el futuro.

Entre 2015 y 2024, la tasa promedio de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) regional fue de 0.9 por ciento, de acuerdo al reporte.

“Enfrentar la trampa de crecimiento, aumentar el empleo y crear empleos de mayor productividad requiere el fortalecimiento de las políticas de desarrollo productivo que sean complementadas con políticas macroeconómicas, laborales, y de adaptación y mitigación al cambio climático”, dijo en la presentación el secretario ejecutivo de Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs.