• México bajó del lugar 8 al 51 de la lista de 108 países en desarrollo que son más atractivos para una transición a energías limpias
  • Con la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos surgen perspectivas positivas para la inversión en empresas del sector

María Escalante García 

Las energías renovables en México no es un tema importante para López Obrador incluso ha tomado medidas que bloquearían algunos proyectos existentes de energía eólica y solar que dificultará la puesta en marcha de proyectos nuevos. Tan poca relevancia tiene el asunto que el país durante la administración del presidente bajó del lugar 8 al 51 de la lista de 108 países en desarrollo que son más atractivos para una transición a energías limpias o renovables. 

De acuerdo al ranking Climatescope 2020 de BloombergNEF, si se incluyen las naciones desarrolladas México caería al lugar 77. El reporte incluye datos del mercado energético en 108 países emergentes y, por primera vez en nueve años, de 29 naciones desarrolladas. 

En el ranking de 2019 el país mexicano estaba en la posición 24, pero en 2018 había escalado hasta el octavo puesto, de tal forma que, en tan solo dos años, México descendió 43 posiciones. 

La investigación indica que “antes del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, México era un destino líder para la inversión en energía limpia debido al gran aumento de oportunidades que generó la reforma energética”. 

La administración federal se esfuerza por “fortalecer el control estatal a expensas del sector privado”, lo que orilló a las principales inversiones a evaluar seriamente si el país sigue viendo la transición a las energías verdes como una actividad de desarrollo, destacó el informe de BloombergNEF. 

Proyectos detenidos 

El 2 de mayo, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) detuvo indefinidamente las pruebas requeridas antes de que las nuevas plantas de energía limpia puedan entrar en funcionamiento, culpando a la pandemia del COVID-19. 

Luego, a mediados de ese mes, la Secretaría de Energía aceleró un conjunto de reglas que ampliarían su capacidad para limitar la producción, agregar nuevas pruebas para proyectos solares y eólicos y dar al Cenace el poder de rechazar nuevas solicitudes de estudio de plantas. 

En teoría, las nuevas reglas, especialmente las del Cenace, podrían afectar proyectos renovables en todos los ámbitos. Sin embargo, las suspendieron en respuesta a una demanda presentada por Greenpeace. También fueron suspendidas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) después de una solicitud de la agencia antimonopolio del país, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece). 

Si se aplican, la nueva reglamentación impactaría a las plantas de nueva construcción que necesitan pruebas para comenzar a funcionar. Los sitios ahora en funcionamiento pueden verse afectados por nuevos límites de generación (y pruebas potencialmente nuevas). Incluso los proyectos que aún se encuentran en las etapas de planificación estarían sujetos a nuevos parámetros. 

Las medidas significan un cambio para México, que anteriormente había tratado de impulsar la participación privada en el mercado energético. En 2019, la administración de López Obrador suspendió un programa de subastas de energía renovable que se había implementado en 2016. 

Malas decisiones 

La principal justificación de la postura es que México debe proteger la integridad de la red eléctrica. El Gobierno argumentó que ha habido fallas en la red en el sur de México, pero hasta el momento no ha identificado a ninguna de las compañías involucradas. 

Un análisis realizado por el grupo de expertos ambiental Plataforma México Clima y Energía (PMCE) no encontró fallas específicas atribuibles a los generadores renovables de energía durante el mes de abril, el primer mes completo que el país vivió bajo medidas de confinamiento. 

A los ojos de muchos inversores, sin embargo, la pandemia es solo un pretexto. y ven en los obstáculos contra las energías renovables otro ejemplo del intento del presidente López Obrador de sofocar la inversión privada para proteger a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). 

La empresa productiva del Estado se ha visto afectada por una caída en la demanda en medio de la propagación del virus SARS-CoV-2. Según Brian Gaylord, analista de Wood Mackenzie en Madrid, fue esta disminución de la demanda lo que pudo haber forzado la intervención de ‘la mano’ del Gobierno, ya que generalmente la energía renovable, que es significativamente más barata, se despacha primero. 

Podría cambiar la situación 

Con la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos surgen perspectivas positivas para la inversión en empresas del sector de energías renovables que cotizan en Bolsa, dada la fuerte política que prometió el presidente electo sobre la materia. 

Analistas bursátiles explicaron que los inversionistas han puesto su atención en la lucha del demócrata contra el cambio climático, un plan que supone 2 billones de dólares, enfocado en proyectos de infraestructura y de energías limpias. Incluso, se comprometió a regresar a Estados Unidos al Acuerdo de París, del cual el aún presidente Donald Trump anunció la salida desde el 2017.  

“Espero que esa (posible) presión (del Gobierno de Biden) sea lo suficientemente fuerte como para despertar del letargo al Gobierno mexicano y que retome el camino de la transición energética”, afirmó Víctor Ramírez, vocero de la Plataforma México Clima y Energía. 

COVID-19 no se detiene 

Hasta el cierre de esta edición suman 69,2 millones de contagios y los decesos superan los 1,5 millones. México acumula un millón 205 mil 229 casos y 111 mil 655 muertos. 

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