ESPECIAL / América Latina apuesta por la “izquierda”

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  • Los resultados no son satisfactorios, la pobreza extrema aumentó en Brasil, Bolivia y Ecuador

María Escalante García

El Presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, anunció que enviará a la Asamblea Legislativa su renuncia al cargo.

América Latina durante los últimos años ha apostado por la izquierda, pero los resultados no han sido nada favorables, estos gobiernos terminaron siendo populistas, la situación de pobreza no la han abatido como lo prometieron, las manifestaciones de los ciudadanos en contra de estas administraciones para exigir derechos en distintos temas como salud, mejores salarios, aumento en pensiones y una mejor calidad de vida, no cesan, y no se vislumbra un mejor panorama para el 2020.

La llegada de nuevos presidentes como ocurrió en México y Brasil durante 2018 y 2019 respectivamente, cambió la visión política de América Latina, pues en dos de los países con mayor población de la región, el giro fue de 180 grados, en México, donde históricamente gobernó el centro-derechista Partido Revolucionario Institucional (PRI), con Andrés Manuel López Obrador llegó al poder por primera vez un presidente de izquierda.

Caso contrario ocurrió en Brasil, donde la izquierda y el centro-izquierda gobernaron durante más de 20 años, el país emprendió un nuevo capítulo en su historia con Jair Bolsonaro, el presidente de extrema derecha. Siendo el quinto presidente elegido desde que Brasil regresó a la democracia.

Presidentes latinos de izquierda

Desde el 2017 Daniel Ortega del partido de izquierda, Frente Sandinista de Liberación Nacional, ejecuta su tercer periodo como presidente de Nicaragua el cual culmina en 2022, entre 1985 y 1990 ejerció su primer mandato retomándolo en 2007 hasta 2012, es el presidente que más tiempo ha permanecido en el cargo sumando así 15 años.

El candidato de centroizquierda Carlos Alvarado ganó la segunda vuelta presidencial en Costa Rica, con más del 60% en abril de 2018 venciendo al conservador Fabricio Alvarado y convirtiéndolo en el presidente de dicho país.

Lenin Moreno en 2017 se convirtió en el presidente de Ecuador, pero no ha sido nada fácil para su gobierno pues la ola de protestas que ha sacudido a este país desde inicios de octubre, tuvo su origen en un conjunto de medidas económicas adoptadas por el gobierno de Moreno. Más allá de la eliminación del subsidio a los combustibles, destacan una baja de salarios de hasta un 20% en contratos temporales del sector público, así como la reducción de vacaciones de 30 a 15 días para empleados públicos y un aporte de 1 día de salario mensual, entre otras.

Un caso bastante particular es el de Venezuela con el mandatario de izquierda por el Partido Socialista Unido de Venezuela, Nicolás Maduro, quien asumió el cargo como presidente interino en marzo del 2013, tras la muerte del también izquierdista Hugo Chávez.

Maduro ganó las elecciones del mismo año al candidato opositor, Henrique Capriles, y se instaló el 19 de abril como presidente hasta el actual año, mismo en que se tienen que realizar nuevas elecciones, salvo decisión de la recién instaurada Asamblea Nacional Constituyente.

Es en este país donde más problemas sociales han tenido que enfrentar los habitantes como la crisis financiera, la escasez de productos básicos y medicinas, el aumento del desempleo por el cierre de empresas privadas y la migración masiva hacia otros países de la región. Desde 2015, distintas encuestas revelaron una caída progresiva del número de votantes potenciales al principal partido que ha gobernado durante la crisis, el Partido Socialista Unido de Venezuela.

Bolivia es otro país gobernado hasta hace pocos días por la izquierda con Evo Morales al frente desde 2006 y al igual que en los mencionados países anteriores no se escapa de los problemas sociales pues a casi dos semanas después de las elecciones generales, donde resultó reelecto Evo Morales, algunas fichas del juego democrático se han movido ante los señalamientos de supuestas irregularidades en el proceso. En las calles se mantienen las tensiones entre quienes han bloqueado algunas zonas en varias provincias alegando “fraude” y pidiendo repetición de elecciones. Finalmente, Evo Morales, renunció argumentando que su obligación es buscar la paz del país.

El izquierdista Tabaré Vázquez asumió la Presidencia de Uruguay por segunda vez. Él mismo le había entregado la banda presidencial en 2010 a José Mujica, tras ser presidente de Uruguay entre 2005 y 2010.

Desde 2006, Michelle Bachelet (centroizquierda) y Sebastián Piñera (centroderecha), se han alternado el poder cada cuatro años. Piñera gobernará Chile hasta 2022, actualmente miles de ciudadanos chilenos se han manifestado para protestar por la desigualdad y exigir la puesta en marcha de profundas reformas sociales. Los manifestantes acusan tanto a líderes de izquierda, de derecha o de centro, de no haber construido una sociedad con mayor justicia social.

Recientemente en Argentina hubo elecciones saliendo triunfador Alberto Fernández, es así como regresa el peronismo a este país, el cual contiene corrientes ideológicas tanto derechistas como izquierdistas. Mauricio Macri quien aún sigue gobernando es el primer presidente no peronista en terminar su mandato, ya que los anteriores no lo finalizaron.

Índice de pobreza en Latinoamérica

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que el avance para combatir la pobreza y la desigualdad en América Latina se ha hecho más lento y ello perjudica el crecimiento económico, al tiempo que destacó el problema que representa la corrupción en la región.

Mientras en 2014 había 46 millones en esta situación, en 2018 subieron a 63 millones, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). De acuerdo a la información que maneja la CEPAL, con datos actualizados por país hasta 2017, la pobreza extrema aumentó principalmente en Brasil, Bolivia y Ecuador.

En varios países de la región, la frustración ciudadana podría incitar una acelerada pérdida de apoyo popular y un aumento de separación entre políticos de izquierda y ciudadanía en un contexto regional caracterizado por un crecimiento económico mediocre, un progresivo malestar social, desafección con la política, fatiga democrática, alta polarización y tendencias populistas.

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