René Cervera G. *

La política puede ser un arte o solamente una figura artesanal frecuentemente de mala calidad, la diferencia está en la capacidad de profundizar la lectura social y no todos tienen la facultad de hacer una radiografía que nos permita ver a fondo, para generar un proyecto de nación.

Quienes leen sólo por encima el discurso político, tienen la constante tentación de eliminar a los diputados que llegan por la vía proporcional.

Somos un país de algo más de 120 millones de habitantes y la división electoral es de 300 distritos, es decir, el promedio es de algo así como 400 mil habitantes por distrito electoral.

Pongámonos imaginariamente en un estadio con cuatro veces la capacidad del Estadio Azteca, y con toda sinceridad contesten si tendrían los elementos de juicio para escoger entre esa multitud a su representante, cuando no hay la posibilidad matemática de conversar con todos, y al final de cuentas los que aparecen en la boleta son los más ambiciosos en política y sus ganancias materiales.

A nivel nacional participaron en la última elección nueve partidos políticos más los candidatos independientes, pero sólo uno saldrá electo, así que matemáticamente es muy posible que la mayoría de los electores se quede sin representante y en el mismo contexto es posible que más del 80 por ciento de los electores de un distrito estén representados por un legislador al que no votaron.

Si tomamos la política con la seriedad necesaria, quien nos representa es quien tiene la mayor habilidad para expresar nuestras inquietudes sociales, quien coincide con nosotros y el resto de sus electores en el diagnóstico sobre los problemas nacionales o estatales, según sea el caso, y tiene a nuestro parecer las mejores soluciones.

Hagamos una analogía que esté presente en nuestra cotidianidad: si un jugador de futbol es seleccionado a nivel nacional, deja de jugar para el equipo de donde salió para jugar representando a todo México; lo mismo sucede con el poder legislativo: quien es electo en un distrito una vez que está en su curul hablará por su partido a nivel nacional.

Un legislador representa un espacio ideológico, una forma de entender la vida colectiva y no un espacio físico. Si usted está a favor de que todo se privatice, a usted lo representa quien tiene esa propuesta independientemente de en qué distrito fue electo. De igual manera que si usted no está de acuerdo en que todo sea privado, a usted no lo representa el diputado privatizador, aunque viva en la puerta de al lado.            

En el sistema representativo proporcional se comprende que el espacio en el que los políticos profesionales dialogan cotidianamente es en el partido político que los postula y es en donde cuentan con los elementos de juicio para proponerlos.

Si eligen mal son los electores quienes los castigarán y si eligen bien, quienes los premiarán, pero, sobre todo, les dejan la responsabilidad de postular a  sus mejores elementos de acuerdo a los valores políticos que le dan identidad a su partido.  

La llamada votación uninominal se presta a mayor demagogia, es constante en nuestra cultura política postular a controladores de comercio en la vía pública, a dirigentes de barrio o a personajes cuya popularidad no tiene que ver con la habilidad para legislar, razón por la cual aparecen futbolistas, actores, boxeadores, que tal vez tengan inquietud política manifiesta de última hora, pero no una formación integral al respecto.

Esto no significa que quienes ocupen una curul deban tener doctorados en ciencias políticas, pero sí deben tener la sensibilidad que no siempre se adquiere frente a un pizarrón.

La sensibilidad política es muy especial y se potencializa a través del diálogo constante entre quienes manifiestan una visión de su contorno social. Pero tampoco por controlar a un sector social, que por necesidad busca la organización que le permite trabajar o adquirir un bien, se convierte en legislador. 

Hay que separar la habilidad de conducir un balón con la de conducir una nación o el de saber montar un drama con el de tenerlo de verdad.

Dicho en otras palabras, legislar es encontrar el mecanismo que nos de techo, alimento y vestimenta a todos y no sólo a un grupo de solicitantes de vivienda y comerciantes en vía pública controlados por liderazgos acotados o por fans deportivos y artísticos, sin desconocer la posible voluntad, sensibilidad e inteligencia de algunos actores o deportistas, pero no es su popularidad lo que debemos buscar en la boleta electoral. 

La democracia mexicana es cara e insatisfactoria y el sistema relativo proporcional, baja los costos del proceso. Los partidos políticos registran una lista de 400 diputados (cantidad más que suficiente), distribuidos en ciertas circunscripciones y los que entran al recinto legislativo van en función del porcentaje adquirido, así si un partido político adquiere el 30 por ciento de los votos obtendrá el 30 por ciento de las curules en disputa, o sea 120 diputados.

De esta manera se ahorran los gastos de 300 entidades locales y la promoción del voto se dirige a los programas de gobierno de los partidos políticos y no al carisma inflado de sus candidatos.

Con el sistema relativo proporcional, el debate se concentra en la discusión de los proyectos de nación de cada entidad contendiente y no en la vida personal de cada candidato, así que los promocionales se reducen al debate de los protagonistas y no a la figura de los miles de candidatos, además de que no se tienen que poner casas de gestión por cada diputado; la gestión esta en los municipios y en los concejales de cada entidad política.

Ahora que se rumora la iniciativa de recargar todo el proceso al Instituto Nacional Electoral para rebajar costos, sería importante reflexionar en adoptar el sistema relativo proporcional y abandonar el actual sistema mixto.

De esta manera salvamos el federalismo y le dejamos a los Órganos Públicos locales electorales, la responsabilidad de las elecciones en cada entidad de manera menos compleja, sin necesidad de quitarle a los estados el derecho constitucional de ejercer su identidad.

*Director de La Orquesta Filosófica. Pueden seguir su proyecto radiofónico, dedicado a la difusión del arte, la ciencia y el análisis político, en el siguiente enlace: https://www.facebook.com/orquestafilosofica  

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