Fragon
EL “AVISPERO” político se agitó la semana pasada tras el informe de actividades que realizó el senador Julio Menchaca Salazar. La cascada de bisbiseos-murmullos se detonó dentro de la clase política. Vaya, retumbó el escenario local y nacional.
En la cronología de los hechos -previos y posteriores al evento- Menchaca Salazar residió en el ojo del huracán. Es insoslayable que el legislador federal sigue careciendo de un acertado equipo de asesores. Amén de imperar el besabolismo. La genuflexión del sí, a todo. Lo que diga y ordene el “jefe”.
Ejemplifico. Para la sede de este evento, apostaron por el emblemático estadio Revolución Mexicana, ubicado en zona céntrica, de amplio flujo vehicular. El informe se programó para el miércoles 27 de octubre. Empero, con días de anticipación, empezó el montaje para la amplia carpa, obligando a la suspensión de actividades deportivas. Cesó todo lo relacionado al fútbol de chicos y adolescentes que a diario lo practican.
De forma paulatina, comenzaron arribar al interior del inmueble, pesados camiones que transportaban el universo del escenario. Algunas partes de la pista de tartán -clásica del atletismo- se deterioraron. El malestar de deportistas no se hizo esperar. Ciertamente, tienen razón. ¿Por qué aferrarse al estadio Revolución Mexicana? Exquisita pregunta… cuando existen múltiples sedes alternas.
Y qué decir el día del anhelado informe. Los ojos de los politólogos estaban puestos en el programa. Desde temprana hora fue sitiado el estadio en cuestión. Las vallas metálicas predominaron al interior y exterior del recinto deportivo, asentado desde 1958 en la colonia Periodistas. El caos vial avasalló al menos 8 horas.
La pasarela de políticos y funcionarios públicos fue predominante conforme se acercaba el medio día, redondeado con la presencia de varios periodistas y directores de algunos medios de comunicación. Pactados, lógicamente, con anticipación. Por este lado, el tema estaba “planchado”. La invitación para la prensa, como siempre, fue selecta. El lastre del menosprecio hacia algunos comunicadores es vigente. Perpetúa, quizá.
Pero ¿Cómo exigirle al senador Menchaca en este contexto? Si el mismo está empecinado -faroleado en esa terquedad enquistada- de mantener en el área de prensa a perfiles de carentes relaciones públicas y buen trato generalizado para los medios –sin distingos- y de manera incluyente. Esperemos que le alcance.
Lo anterior, se reflejó en la desorganización con algunos medios que realizaban grabaciones en vivo. Tanto, que repercutió en la apertura del protocolo.
Dentro de la pasarela, los reflectores se enfocaron en la salutación entre el anfitrión Menchaca Salazar y Francisco Xavier Berganza (diputado local de Morena). Serios aspirantes para abanderar el movimiento guinda de cara al proceso electoral para renovar la gubernatura. Aquí, los fotógrafos insistían, gritaban: “foto, foto, foto…” sin embargo, ambos personajes se hicieron de la vista gorda. Paralelamente, el cantante balbuceaba locuciones hacia Menchaca, quien solamente asentaba ligeramente con la cabeza. ¿Qué le dijo? (Imperdible la CONTINUACIÓN…)