Después de que un grupo de encapuchados realizó destrozos en la Torre de Rectoría, empleados recogen vidrios rotos y quitan pintas de muros.

En la planta baja, una decena de trabajadores de limpieza y albañilería, barren, quitan las ventanas destrozadas y limpian muros.

Los empleados arribaron alrededor de las 6:00 horas de este viernes, y asgeuran que «está pesado» dejar Rectoría sin vestigios de vandalismo.

Tras más de ocho horas de limpieza, aún se escucha el sonido de las palas levantando cristales, no dejan de pasarse cubetas para sacar escombros y la explanada todavía tiene pintas de diversos colores.

Salen cada 40 minutos con cinco cubetas llenas.

Fuente: Reforma