Víctor Hugo Islas Suárez
Si bien el mito del embarazo virginal en los humanos es todo un mito, la naturaleza en su forma de responder al ambiente es realmente sorprendente, prueba de ello es la partenogénesis, la partenogénesis es el nombre que recibe el proceso mediante el cual, la hembra de un animal consigue tener descendencia sin que se produzca la fecundación que llamamos germinativas, y mediante un proceso llamado meiosis, que desempareja los pares de cromosomas de las células diploides.
A diferencia de la mitosis, que forma copias exactas de una misma célula, la meiosis recombina además los cromosomas entre sí antes de desemparejarlos, dando lugar a células haploides (con juegos de cromosomas simples) con mayor variabilidad genética. Cuando un óvulo y un espermatozoide se encuentran, se combinan los cromosomas, emparejándose de nuevo y formando un embrión diploide, en el ser humano esa es la única forma de producir embriones. Sin embargo, la evolución ha dotado a un importante número de especies de esa curiosa capacidad. De hecho, hay varias formas de partenogénesis.
Posiblemente el más sorprendente sea el lagarto de Leiolepis, también conocido como el lagarto autoclonable, es una especie muy rara que se descubrió en Vietnam y que tiene la capacidad de reproducirse sin necesidad de los machos, su nombre científico es Leiolepis ngovantrii y pertenece a la familia de los agámidos, que son lagartos con escamas y espinas,
Este lagarto se reproduce por partenogénesis, esto significa que todos los individuos de esta especie son hembras y son clones exactos de sus madres, no hay variabilidad genética entre ellas, lo que las hace muy vulnerables a los cambios ambientales y a las enfermedades, el lagarto de Leiolepis vive en las dunas costeras y los matorrales del sudeste de Vietnam, en la provincia de Bà Rịa-Vũng Tàu, es un animal que forma parte del menú tradicional de los vietnamitas, que lo capturan y lo cocinan en sopas o guisos, se desconoce su longevidad y su estado de conservación, pero se cree que está en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat y la caza.
Esta rara especie no es la única que es capaz de reproducirse de esta manera, hay algunas más en el planeta, Algunos ejemplos de especies capaces de hacer partenogénesis son:
En las abejas y las hormigas, así como en otros insectos himenópteros, los machos son creados mediante partenogénesis y las hembras mediante huevos fecundados.
Los pulgones y otras especies de insectos parásitos de las plantas pueden reproducirse mediante partenogénesis cuando existe abundancia de alimento, agrandando de esa manera la colonia; en el caso contrario, acuden exclusivamente a la reproducción sexual, para obtener machos y hembras.
El llamado “tiburón martillo” (Sphyrna mokarran) y algunas otras especies de peces tropicales son capaces de reproducirse mediante partenogénesis cuando existe escasez de machos fecundadores.
Estos “raros” ejemplos de la naturaleza son una prueba más sobre el hecho de que la naturaleza tiene formas de evolucionar a los animales de manera realmente sorprendente y aún inexplicable a nuestra ciencia, si esto es lo que tenemos en nuestro planeta resulta inimaginable lo que pueda pasar en otros ecosistemas que están fuera de nuestro entendimiento, basta echar un vistazo a las imágenes que se encuentran en internet para descubrir “monstruos” terroríficos en su morfología para entender que somos solo un “capricho” una especie con pulgares opuestos que posiblemente no debiera existir.